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EL SECRETO TIBETANO DE LA ETERNA JUVENTUD .libro completo.

 EL SECRETO TIBETANO DE  LA ETERNA  JUVENTUD
PETER KELDER
Introducción de BERNIE S. SIEGEL
Traducción de MONICA RUBIO
¿De verdad pueden conseguir cinco antiguos ritos tibetanos que usted parezca y  se sienta más joven?
He aquí lo que dicen los lectores:
En el momento en que alcanzó la edad de la jubilación, el doctor Joliette era «una ruina con sobrepeso, de cabello gris, viejo antes de tiempo». Se inclinaba hacia adelante y era incapaz de volver la cabeza a causa de una vieja a lesión en el cuello.
Desde que empezó con los Cinco Ritos, dice:  «He perdido diez kilos, tengo más energía y me siento más despierto. Mi pelo es castaño y más espeso, con sólo unas cuantas canas en las sienes. Puedo mover el cuello del todo, sin dolor, y  mantenerme erguido. Camino con vivacidad. Mis deseos sexuales y mis capacidades han vuelto a la normalidad. No puedo explicar esto médica o científicamente, aunque sé que lo que me ha sucedido es totalmente cierto. La gente que no me veía desde hace años está asombrada...»
 Dr. RusselI Joliette, Hartford, Kcntuckv
«Mi fuerza muscular ha mejorado, mis hombros están más derechos y mis músculos abdominales son más firmes Después de seis meses, el pelo gris de la parte de atrás de mi cabeza empieza a recuperar  su color original castaño oscuro. He puesto a mi hijo, que está en la facultad de medicina, a practicar también los Cinco Ritos »
Dr. Robert Cope, Scottsdale. Arizona
«Al principio yo era escéptico, pero en tres meses vi músculos que aparecían en mi cuerpo anteriormente flácido, y mi peso bajó de ochenta a setenta y dos kilos, donde se estabilizó. Mi mujer pesaba menos de lo debido y ganó cuatro kilos; se siente muy bien.»
 Dr. B. S. Metí, M.D., Jackson, Luisiana
«Recomendé su libro a varios pacientes que más tarde volvieron resplandecientes. Así que empecé a practicar los Cinco Ritos yo mismo hace tres semanas. Después de nueve días, sentí un gran aumento de fuerza y resistencia. Podía subir escaleras con pesa dos paquetes sin ninguna fatiga. Un nutricionista  que conocí hace poco me dijo que había practicado los Cinco   Ritos durante cuatro
meses y se había vuelto mucho más fuerte, aunque siempre fue una persona atlética y levantaba pesos con regularidad. Sus amig os le decían que parecía más joven.»
Dr. Stanley Bass, D.C., Brooklyn, Nueva York
«Después de una semana advertí un cambio notable en mi salud y mi apariencia. Ahora parezco diez años más joven y casi nunca tengo dolores a pesar de llevar un riguroso régimen físico. Recomendé el libro a mis clientes, y l es curó la artritis, problemas en las articulaciones, dolores crónicos, problemas de peso y creo que de una serie de problemas mentales y emocionales.»
 Jerry Liirhin. Albany , California
Antes de leer su libro, sólo tenía diecinueve años pero me sentía como si tuviera cuarenta y tres. Después de sólo unas semanas, advertí una gran diferencia. Tenía gran energía, perdí peso y me sentí mejor. Me sentía vivo. Ya no creía tener cuarenta y tres años, ni tampoco diecinueve. Me sentía como un niño de diez años hiperactivo. Sólo necesitaba unas cinco horas de sueño cada noche, en lugar
de las diez anteriores.»
Rob Hadley, Kings Mountain, Carolina del Norte
                                                            PARECER MÁS JOVEN
« ¡De verdad que nunca me sentí mejor en mi vida! Tengo 56 años. He perdido peso. ¡Soy fuerte, estoy lleno de energía y me siento quince años más joven! No pasa ni una semana sin que alguien se dé cuenta de lo asombrosamente joven que parezco. La mayoría dice que no aparento ni un día más de los cuarenta. Mis hijos tienen treinta y tantos y están asombrados ante mi energía y joven aspecto, así
que ahora se han puesto a practicar los Cinco Ritos.»
   Esther Black, Salinas, California
«No sólo me siento más joven, sino que personas que conocen mi edad (setenta y tres años) me dicen que parezco veinte años más joven.   Mi   médico,   que   tiene   58,   se   quejó   de   que,   aunque   él   corre   quince   o   veinte   millas   diarias,   yo   parezco   más   joven   que   él.
Recomiendo este libro a cualquiera que quiera detener el proceso de envejecimiento.»
 Jack Smithson,Crass Vallcy, California
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«Recientemente un amigo mío empezó a tener un aspecto mucho más joven, y su barba completamente gris comenzó a volverse de un hermoso tono castaño. Cuando le pregunté, me habló del libro de la fuente de la juventud. Desde que empecé a practicar los Ci nco Ritos, esto fue lo que me sucedió: mi insomnio y mi eccema han desaparecido completamente. Mis sofocos dijeron adiós (tengo 53 años). Tras veinticinco años de usar bifocales, ya no necesito gafas. Y mis ojos se han vuelto de un hermoso color azul, como hace veinticinco años. Me siento como si volviera a tener dieciséis años, pero voy a echar de menos mi bonito pelo plateado. Es lo  único que me gustaba de la vejez.»
  Ida Schultz, Salt Lake City, Utah
                                                   EL CABELLO SE OSCURECE
«Los Cinco Ritos me parecían un buen programa de ejercicios pero, francamente, no creía todas las cosas fantásticas que se decían de ellos. Ahora estoy a mitad de la cuarta semana y, durante los últimos ocho días, estoy advirtiendo que mi "hermoso'' cabello  gris plateado se está volviendo negro. Ya sé que suena extraño, pero está ocurriendo justo delante de mi vista. Esto es extraño, pero su programa me ha convencido.»
 L.C. Noltc, Pasadena, Texas
«Mi pelo blanco está volviéndose castaño claro otra vez No me queda ni un pelo blanco. No lo entiendo.»
Ellic Stevens, Okanogan, Washington
«Cuando empecé los ritos, mi barba y mi bigote eran grises y tenía la piel tan pálida que parecía el fantasma de mi abuelo. Ahora mi cuerpo tiene un buen tono muscular y la barba y el bigote están cambiando gradualmente de color hasta volverse prácticamente negros.
Además, puedo leer la letra pequeña, cosa que nunca había podido hacer antes.»
 Charles Hamilton, Thousand Oaks, California
«Mi pelo llevaba una temporada volviéndose más fino y cayendo. Ahora vuelve a crecer y se vuelve más espeso.»
Henry V, Hawlorn. Nueva Jersey
                                                           MÁS MEMORIA
«A la edad de 83 años, había perdido lodo interés por la vida. Pensaba en retirarme a una residencia y no creía que fuese a vivir mucho más. Entonces descubrí su libro acerca de los Cinco Ritos. He estado practicándolos durante poco tiempo aún, pero mi memoria ya ha mejorado en un 50 por ciento y me siento mucho más vital. Todo el mundo me dice constantemente que parezco más joven Gracias a los Cinco Ritos, ahora soy una persona completamente diferente. Y sigo mejorando. Todo el mundo debería leer este libro.»
 E.B.K. Milla: Buxton, Carolina del Norte
«Mi memoria estaba empeorando tanto que me avergonzaba. Ahora, después de practicar los ritos diariamente durante dos meses, me parece    estar  adquiriendo claridad   mental   y  mucha,   mucha    más   energía.  Mis   amigos   también   advierten  el  cambio.   Estoy verdaderamente agradecida del hecho de que, a los sesenta y dos años, esté "rejuveneciendo" en lugar de envejecer.»
Adeline Neveu, Yakima, Washington
«El impacto físico, emocional y mental es tremendo. Me siento mejor conmigo mismo; estoy más alerta y, en general, más agradable. Mi mente es más rápida y clara. Mi actitud ha mejorado sus- tancialmente. Recomiendo vivamente este libro a cualquier persona de mi edad.»
      ALIVIO DE LA ARTRITIS
«Tenía   artritis   reumatoide   y   estaba   empezando   a   perder   mi   capacidad   de   caminar,   ya   que   tenía   los   pies   y   las   rodillas   afectado s. También me dolía mucho la espalda. Estaba en muy baja forma. Ahora puedo caminar varias millas y ya no tengo dolores. Creo que hoy estaría en una silla de ruedas si no fuera por su libro.»
 Janet Matson, Waynesbom, Virginia
«Es muy difícil vivir con la artritis y controlarla. Pero su libro me permitió detenerla e incluso dar la vuelta al proceso. Es la mejor medicina que haya encontrado nunca. Lo guardaré como un tesoro hasta el final de mis días.»
Erncst Cortcz, Corearan, California
«Tengo artritis en la rodilla izquierda. Desde que leí su libro he podido dejar  el tomar el Naprosyn que tomaba. Para  mí  es un milagro. Tenía problemas de sinusitis desde hacía treinta años, pero  también he podido dejar la medicación.  Eso también es un milagro. No puedo agradecerle lo suficiente la gran salud que me ha proporcionado. Ya no tengo que tomar ninguna medicina.»
  James Bannon, Lancaster, Nueva York
«El médico dijo que estaba completamente artrítica y que no había nada que hacer. Desde que recibí su libro, hace tres años,  ya no tengo dolores   y puedo  tocarme los dedos de los pies con las palmas de las manos. Leo la letra pequeña sin gafas. No tengo problemas de reuma y  puedo caminar y trabajar más que muchos amigos que tienen quince o veinte artos menos que yo.»
 Luey Cilbert (95 años), Wellington, Kansas
«Tuve artritis reumatoide durante veinte años o más. Ni siquiera era capaz de levantarme del suelo sin agarrarme a algo. También tenía que subir las escaleras de una a una, como un niño que aprende a caminar. Desde que leí su libro puedo subirlas de nuev o como lo hacía antes. Apenas puedo esperar a ver que puede suceder a continuación »
Phyllis Spccter, Springfkld, Ohw
                                                          MEJORÍA DE LA VISTA

En solo una semana he advertido una mejoría en mi visión, algo que me parece notable. Otra cosa asombrosa son mis manos, que parecían muy, muy viejas, y ahora tienen mejor aspecto que el que han tenido en diez años.»
Ruth D Hall, Carson, California
«Mi vista se ha agudizado y el oculista de una amiga le dijo que su vista también habla mejorado.»
 Carolyn Carson San Francisco, California
«Nunca me sentí tan en forma. Mi cuerpo está firme, nada fláccido. Nunca me canso. No necesito gafas. Me hicieron una prueba de vista recientemente y mi vista nunca ha sido mejor. Mi energía y vivacidad pueden igualarse a las de cualquier persona con  la mitad de mi edad.»
 Juilia Scward,
Dana Point, California
«Estaba   tomando   medicamentos   para   el   infarto,   úlceras   de   estómago,   sinusitis   y   me   habían   dicho   que   era   candidato   a   padecer cáncer de próstata. Además estaba cojo y me fallaba la vista. En este momento to dos esos síntomas son historia. Los amigos y la familia no pueden entender cómo tengo este aspecto mucho mejor.»
Robert Wise Spokane, Washington
                                                  ENERGIA, POTENCIA DURADERA
«Solía   volver   a   casa   del   trabajo   sintiéndome   completamente   exhausta,   incluso   en   fin es   de   semana   después   de   haber   dormido mucho. Desde que practico los ritos, estoy siempre alerta y llena de energía. El verano pasado tuve más energía que ninguna otra persona de mi equipo de softball. El cambio ha sido totalmente increíble.»

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«Solía quedarme medio dormido en clase por las mañanas. Pero después de hacer los ritos me siento fresco y alerta, con ganas incluso   de   ir   a   clase.   Además   había   estado   haciendo   gimnasia   durante   bastante   tiempo   con   resultados   mediocr es.   Desde   que empecé los ritos he advertido un cambio dramático en el resultado y un aumento del peso que puedo levantar. No estoy seguro d e
que me convenza la explicación metafísica, pero estoy seguro de que los Cinco Ritos funcionan. Gracias.»
Math Perkins, Lansing, Minnesota
«Advertí   inmediatamente   un   cambio   en   mi   energía   y   sensación   de   bienestar.   Los   días   fluyen   más   fácilmente   y   tengo   mayor capacidad en el trabajo. Esto es cierto sólo cuando hago los Cinco Ritos.»
 Un participante satisfecho (de -18 años)
                                                               PÉRDIDA DE PESO

«Antes de leer su libro, pesaba ciento treinta kilos. Ahora peso noventa. ¡Créanme. FUNCIONA!»
 Joseph M., Detroit. Ohio
«Todo lo que dice este libro es cierto. No me he puesto enfermo desde hace  año y medio; ni siquiera un catarro Sin hacer nada, bajé de ochenta y un kilos a sesenta y siete. Mi nivel de energía ha subido un cien por cien. Ya no llego a casa del trabajo  muerto de cansancio. Aunque tengo 58 años, podría pasar por una persona de cuarenta y pocos. El suyo es el mejor libro que he comprado nunca.»
 John Olson III, Milpitas, California
«Desde que empecé los ritos, he perdido diez o doce kilos y ocho centímetros de cintura, y he pasado de la talla cuarenta y c uatro a la cuarenta. Mi cuerpo se siente al menos quince años más joven y sigo volviéndome más joven cada día.»
 Ronald L. Borne, Richardson, Texas
«Noto más energía y he perdido peso (de ochenta y seis a setenta y cinco kilos) Mi piel parece tener un brillo especial, un c olor saludable. Mi esposa perdió el mismo peso y centímetros que yo, y también perdió celulitis en el estómago y piernas.»
Erigene Keel, Midleville, Ohio
«He perdido doce kilos y consigo más placer sexual.»
Dillon Star, Clermont, Florida
«En seis meses la grasa y la flaccidez empezaron a desaparecer y aparecieron músculos donde nunca los había habido antes. Mi único   deporte   son los   bolos   y a los   sesenta  fui la mejor   jugadora   de las tres ligas. Siempre   recordaré   lo  que dijo otra jugadora. “Cuando viva mi próxima vida, quiero tener un tipo como el suyo."»
Grace Carlson, Little River, Carolina del Sur
«La piel colgante de mi cuello y las mejillas adquirió firmeza. Tengo más fuerza corporal y las arrugas de la cara han desaparecido. Recomiendo calurosamente este libro a todas las personas interesadas por su salud. Los que no lo tienen no saben lo que se están perdiendo.»
 Michael Roland, Madison Heights, Minnesota
«Nunca encontré hasta ahora nada que cambiase la forma de mi cuerpo como lo hace esto. Se me han puesto las piernas muy bonitas y los senos mayores. Al seguir las instrucciones de su libro todo pareció colocarse en su lugar apropiado.»
Paulette Schmidt, Tucson, Atizona
                                                            ALIVIO DE DOLORES
«Antes  tenía  muchos   dolores:   las   rodillas,   los   hombros,   migrañas...   Ahora   apenas   me   duele   la   cabeza   y   el   dolor   de   las   rodillas desapareció. Nunca tengo resfriados, mi capacidad sexual se ha vuelto a poner en marcha y recibo muchos piropos de personas que me dicen que parezco mucho más joven de lo que soy.»
«Voy a cumplir 70 años el 1 de mayo. Si no hubiera dado con su libro, iría en silla de ruedas y viviría a base de analgésicos. Sufro de deterioro óseo y mi rodilla derecha estaba muy mal, como las demás articulaciones. Tenía que subir las escaleras con las manos en los escalones, y bajarlas de espaldas. Doy gracias a Dios por su libro. Ahora no tengo dolores. Cuando me miro al espejo, no veo los
brazos tan fláccidos. El cuello tiene mejor aspecto. Y lo más importante de todo: no tengo dolores.»
Mary Reilly, Filadelfia, Pensilvania
«Tenía la parte baja de la espalda muy mal debido a una fractura de vértebra, daños en los nervios y degeneración discal. Además sufría de un fuerte dolor que me corría desde la parte baja de la espalda por toda la columna hasta la base del cráneo. Y a menudo sufría de temblores espinales. La primera vez que llevé a cabo el Rito Número Dos, al alzar las piernas, oí y sentí un crujido y un chasquido en la parte baja de la espalda. El dolor desapareció. ¡El alivio fue inmediato y el dolor no ha vuelto!»
Howard F. Stevens jr., Bangor, Maine
«Tenía un pinzamiento en el nervio ciático. Era muy doloroso y sólo podía andar distancias cortas. Mi médico me dijo que tendría que operarme y podría quedar confinada a una silla de ruedas durante el resto de mi vida. Entonces leí su libro, empecé los Cinco Ritos y no he vuelto a tener ningún dolor desde entonces.»
 Bernetta.Grant, Somersei, Pensilvania
«Hace varios años me caí y me lesioné la espalda. Estaba al cuidado de mi médico de familia, un médico ortopedista y un especialista en dolor. Intenté la fisioterapia, la acupuntura y los tratamientos quiroprácticos. Nada me sirvió. Entonces un día descubrí su libro. Tres meses más tarde, volvía a ser el de antes. Mis amigos me dicen que si estoy yendo hacia atrás. En lugar de envejecer,  estoy
rejuveneciendo.»
 Lois Masada, San Diego. California
«Tengo ciática y durante diez años no pasé más de cuatro días sin padecer algún dolor o molestia. En tres ocasiones el dolor fue tan fuerte que me quedé inmóvil. Pero hace cuatro semanas empecé los ritos y no he tenido ni un atisbo de molestia desde entonces. Gracias por mostrarme mi propia fuente de juventud.»
Fawn Wilte, Reno, Nevada
«Tengo un estrechamiento en la espina dorsal que me produce un gran dolor. Desde que uso su libro, prácticamente ya no tengo dolores. Además, mis riñones y vejiga funcionan con más normalidad. Mi sinusitis ha mejorado un cien por cien. Me siento más joven, más flexible y mucho mejor en general de lo que me sentía.»
Juné Tower, Clinton, Madison
«Me   llevó   un  par  de   meses  empezar   a   advertir  que   el   dolor  de   riñones  que   llevaba   padeciendo  unos  quince   o   veinte   años   había desaparecido  completamente.   Durante   el   mes  pasado   o  los  dos   últimos,   creo  que   me   está   saliendo,   más  pelo,   más  espeso.   Estoy
sumamente complacido con los resultados »
Cari Albenci, Alce Bluff, Arkansas «Después de la primera semana, me di cuenta de que el dolor de riñones estaba desapareciendo. Ahora, trece meses más tarde, mi rodilla se ha recuperado en un 95 por ciento y el dolor de riñones nunca me molesta. Había llegado a la conclusión de que tenía la rodilla tullida para siempre, así que ahora soy un convencido.»
 Jcff Pcrry, Wanblec, Dakota del Sur
                                                              SENTIRSE MUY BIEN
«Después de dos días, pude ver realmente los resultados. A medida que pasa el tiempo, veo una mejoría asombrosa. He comprado muchos libros sobre la salud, y aunque son buenos, nada me ha ayudado tanto en tan poco tiempo como su libro.»
 Ruth S.. Kansas City, Missouri
«Éste es uno de los mejores libros que conozco en este momento. Deseo que todas las buenas personas del mundo lo conozcan.»
Nina Stewart, Gloucester, Massachusetts
«Gracias  por  publicar  este   maravilloso  libro.   Cuando  empecé   a   leerlo,   no   pude   dejarlo...  iTengo  77  años  y  llevaba   toda   mi   vida buscando un libro así!»
                    
                                                                      PROLOGO

Toda      sabiduría    es   antigua    y,   en   realidad,    no   es  un   secreto.    Cuando      uno    cree   haber descubierto algo nuevo y no conocido anteriormente, es probable que haya existido durantecenturias.   No   lo   conocíamos   sencillamente   porque   no   hab íamos   hecho   ningún   esfuerzo   por descubrirlo.
Y    además,     ¿por   qué   íbamos     a  hacerlo?    ¿Por   qué   investigar     en  la  sabiduría    de   antiguos maestros si la ciencia y la tecnología modernas nos proporcionan todo lo que necesitamos y deseamos?Creo    que  la  mayoría     de  l a  gente  piensa   de  esta   manera    hasta   que   padecen    una enfermedad grave. Entonces se ven forzados a enfrentarse, a su propia mortalidad y aparece una    nueva    perspectiva     de  las  cosas.   Al   darse   cuenta   de   que  la  ciencia   y  la  tecnología     no ofrecen     solución     a  la  cr isis  a  la  que  se  enfrentan,    sus  valores    y  prioridades     empiezan      a cambiar.       Despiertan  a  la  vida. Comienzan  a   buscar    una    sabiduría     que   les   ayude     a comprometerse   con   la  vida   de   una   manera   plena   y   llena   de   sentido.   Descubren  la   alegría   de vivir.
Después   de  añ os  de   trabajar   como    médico,    descubrí    que   hay  tres  rasgos    específicos   en   las personas      que  se  enfrentan     a  una  enfermedad      grave   y  consiguen   sobrevivir     más   tiempo    del que    esperaban:     poseen     un  espíritu   luchador, un  deseo    de  aprender     y  cambiar,    y  recursos espirituales.
Hace     poco   leí  las  palabras    de  un  mahatma      que  decía   que   un  individuo     sano   despliega    tres cualidades:       acción,    sabiduría    y   devoción.     En   otras   palabras,     había   escrito    las  mismas palabras      que   a  mí   me    había   costado     tamos    años    descubrir    por   mí    mismo.     Si hubiese encontrado   esas   palabras   años   antes,   hubiera   podido   utilizar   la   sabiduría   que   encierran   para ayudar a más personas y podría haberme ahorrado una buena cantidad de tiempo y energía.
De    igual   manera,    este  libro   puede   hacerle   ahorrar    tiempo     y  energía .  Contiene     información muy práctica y gran cantidad de conocimientos que puede usted utilizar para dar comienzo al proceso     de   rejuvenecimiento.      Y    puede    ayudarle     a  conseguir      una   vida   más    saludable     y satisfactoria. Cuando empiece a leer estas páginas y ponga  en práctica su sabiduría, tenga en cuenta estos consejos.
En   primer   lugar,   cuando   siga   las   instrucciones   de   este   libro,   sea   amable   consigo   mismo.   Si se exige demasiado sólo conseguirá fracasar. En lugar de ello, vaya a su propio ritmo y a su manera.      Disf rute   de   sus  progresos,     incluso    en   momentos      en   que   el  progreso     sea  lento. Recuerde que rejuvenecer es un proceso y sólo funcionará si usted  disfruta  de él.
En    segundo     lugar,  véase   a  sí   mismo   como    la  persona   que   desea    ser.  Hay   estudios    que  han demostrado que   la química del cuerpo se   ve alterada   por el   papel   que el actor                interpreta.   La verdad es que todos somos actores en el escenario de la vida y que todas nuestras vidas están conformadas por los   papeles   que   decidimos   interpretar.   Para   rehacer el reparto y   c ambiar el papel, cambie el modo en que se ve a sí mismo y el mundo cambiará la percepción que tiene
de usted.
Y    así  como    los  actores    y  los  atletas  ensayan     y  practican,    lo  mismo     tiene   que   hacer   usted. Deje     que   este  libro   sea  su   entrenador.     No   lo  utilice   pa ra  esquivar     a  la  muerte,    sino  para mejorar      su  calidad    de  vida.   Entonces     sorpréndase      agradable -    mente     de   ver  lo  mucho     que vive.   La   longevidad   no    es  la   meta,   es   el   resultado   de   una   vida   sana   que   se   vive   de   manera feliz.
Finalmente,       no  olvide    nunca    que  el  or igen   de  la  fuente   de   la  juventud    está  en  usted.  Es    el encargado.   Tiene   el  poder       de   activar   los  mecanismos        de  la  vida   y  la  muerte    en  su  propio cuerpo. No digo esto para culpabilizarle, sino para capacitarle.
No   espere     a   estar   a  las  puertas  de  la   muerte   par a  despertar     a  la  vida.  Empiece   ya   a    vivir plenamente su vida y ponga en marcha el proceso de rejuvenecimiento.
  Dr. Bernie S. SiegelACERCA DEL AUTOR
Peter    Kelder    fue  educado     por   padres    adoptivos    en   el  Medio    Oeste   y,  a dolescente     aún, abandonó      el  hogar   para   embarcarse      en  aventuras    que   le  llevaron   por   todo   el  mundo.    Se convirtió   en   un   hombre   culto,   educado   y   versátil   que   habla   varios   idiomas,   y   durante   toda su vida ha conservado el gusto por los libros, las bibliotecas, l as palabras y la poesía. Kelder     afirma    que   el  coronel   Bradford    — el    seudónimo      del  principal    personaje     de  este libro—    fue   un   individuo   real   que   viajó   al   Tíbet   y   al   que   conoció   en   los   años   treinta   en   el sur de California, donde fue escrito este  libro. Sin    embargo     Kelder    es  un  hombre     muy   celoso    de  su  intimidad     que   no  desea   revelar    al
público     más   que   estos  breves    detalles.   Opina   que   el  libro  habla   por   sí  mismo    y  que  los asuntos que se refieren a él y al coronel Bradford servirían    sólo   para  quitar  méritos   a  la validez    del  sencillo   y   directo   mensaje  que   ofrece   al mundo.
Aunque   no   nos revela cuándo nació, el   doctor   Kelder está muy vivo,   bien   y trabajando, casisesenta años después de que este libro se publicase por primera vez.

 PRIMERA PARTE
Todo hombre desea vivir mucho, pero nadie desea ser viejo
JONATHAN SWINFT
Una tarde, hace varios años, estaba sentado en un parque leyendo el periódico cuando un caballero de cierta edad se acercó y se sentó junto a mí. Parecía tener más de sesenta años, tenía el cabello gris y escaso, los hombros vencidos y se apoyaba en un bastón para caminar. Mal podría yo adivinar que desde aquel momento el curso de mi vida iba a cambiar.
No   pasó   mucho   tiempo   antes   de   que   ambos   nos   embarcásemos   en   una   fascinante   conve rsación. Resultó   que   el   anciano   caballero   era   un   oficial   retirado   del   ejército   británico   que   también   había servido     en  el  cuerpo    diplomático     de  la  Corona.    Como     resultado    había   viajado   por   todos   los rincones del globo. Y el coronel Bradford, como le llamaré  a partir de ahora — aunque éste no sea su verdadero nombre - me cautivó con los entretenidos relatos de sus aventuras.
Cuando      nos   separamos,     acordamos      volver   a reunimos,      y  no  mucho     tiempo   después    se  había desarrollado entre nosotros una estrecha amistad.  A menudo nos reuníamos en su casa o en la mía para hablar y conversar hasta altas horas de la noche.
En    una  de   aquellas   ocasiones    comprendí      que  había   algo   muy    importante    de  lo  que   el  coronel quería hablar, pero por alguna razón se resistía a ello. Intenté  hacerle sentir a gusto, asegurándole que si quería contarme algo yo lo mantendría estrictamente en secreto. Lentamente al principio y más tarde con creciente confianza, empezó a hablar.
Mientras se encontraba destinado en la India unos años atrás, el cor onel Bradford se ponía de vez en cuando en contacto con nativos de remotas regiones del interior, y había oído muchas historias fascinantes   de   su   vida   y   costumbres.   Un   extraño   relato   que   le   interesó   especialmente   se   repetía varias veces, y siempre por part e de los nativos de un lugar determinado. La gente de otras zonas no parecía haber oído hablar de él.
Se   refería   a   un   grupo   de   lamas,   o   sacerdotes   tibetanos,   que   habían   descubierto   el   secreto   de   la eterna juventud. Durante miles de años este extraordinari o conocimiento había sido impartido por miembros   de   esta   secta.   Y   aunque   ellos   no   se   esforzaban   por   esconder   nada,   los   lamas   estaban aislados   del   mundo   exterior   por   grandes   y   desérticas   cadenas   de   montañas.   Su   sabiduría   era   un secreto conocido sólo por ellos mismos.
Este monasterio y su fuente de la   juventud   se habían   convertido en una especie   de leyenda   para los    nativos    que    hablaban     de   ello.   Contaban      histonas     de   ancianos     que    misteriosamente recuperaban   la   salud,   la   fuerza   y   el   vigor   tras   haber   encontrado el   monasterio   y   entrado   en   él. Pero nadie parecía saber el lugar exacto de ese extraño y maravilloso lugar. Como muchos otros hombres, el coronel Bradford había envejecido a la edad de cuarenta años y desde entonces no había rejuvenecido nada. Cuando más  oía hablar de aquella fuente de juventud, más se convencía de que dicho lugar existía realmente. Empezó a reunir información sobre cómo llegar,   las  características    del  país,  el  clima   y  otros  datos   que   le  ayudaran    a  localizar   el  lugar exacto. Y una vez su investigación se puso en marcha, se obsesionó cada vez más con el deseo de
encontrar aquella fuente de la juventud.
El deseo, me dijo, se había vuelto tan irresistible que había decidido volver a la India y buscar en serio   aquel   retiro   y   su   secreto   de   la   juventud   eterna.   Y   el   coronel   Bradford   me   preguntó   si   me uniría a él en el esfuerzo. Normalmente,         hubiera    sido   el  primero     en  sentirme     escéptico    ante   una   historia   tan   improbable.
Pero el coronel era completamente sincero. Y cuanto más me hablaba de su fuente de la juventud, más me convencía yo de que podía ser verdad. Durante un tiempo, me sentí tentado de unirme a él en su búsqueda. Pero cuando consideré los asuntos prácticos, pudo más la razón y desistí.
Tan pronto el coronel se marchó, empecé a dudar si habría tomado la decisión correcta. Para tranquilizarme, razoné    que   quizá   fuese   una  locura   querer   vencer    el  paso  del  tiempo.    Quizá   deberíamos     resignarnos    a envejecer tranquilamente y no pedir más de la vida.
Pero en el fondo de mi mente seguía estando aquella atractiva posibilidad: una fuente de la juventud. ¡Qué idea más emocionante! Esperé, por su propio bien, que el coronel pudiera encontrarla.
Pasaron los años y en el transcurso de los hechos cotidianos Bradford y su Shangri-La se fueron desdibujando en   mi   memoria.   Entonces,   una   tarde   al   volverá   mi   apartamento,   encontré   una   carta   escrita   a   mano   por   el coronel. Parecía haber sido escrita con alegre expectación. El coronel decía que a pesar de frustrantes retrasos y reveses, creía estar a punto de encontrar la fuente de la juventud.
No ponía dirección, pero me sentí aliviado al comprobar que él seguía vivo.
Pasaron varios meses antes de volver a saber nada. Cuando llegó finalmente una segunda carta, mis manos casi temblaban cuando la abrí. Las noticias eran excelentes. El coronel no sólo había encontrado la fuente de la juventud, sino que se la traía consigo de vuelta a Estados Unidos y llegaría antes de dos meses.
Habían   pasado   cuatro   años   desde   que   viera   por   última   vez   a   mi  viejo   amigo   y   me   preguntaba   si   habría cambiado mucho en aquel período. ¿Le habría permitido la fuente de la juventud detener el reloj de la vejez?
¿Tendría el mismo aspecto que cuando lo vi por última vez, o parecería sólo un año más viejo en lugar de cuatro?
Al   fin   llegó   la   oportunidad   de   responder   a   estas   preguntas.   Una   noche   que   estaba   solo   en   casa,   sonó   el interfono y el portero anunció: «Está aquí el coronel Bradford y quiere verle.» Me entró una gran excitación y respondí: «Que suba enseguida.» Poco después sonó el timbre y me precipité a abrir la puerta. Pero me sentí decepcionado al encontrarme no con el coronel Bradford sino con un hombre mucho más joven.
Al advertir mi sorpresa, el hombre dijo:
"¿No me estaba esperando?" Y entonces, con voz amistosa, añadió: "Creí que me daría una bienvenida más calurosa. Míreme a la cara. ¿Tengo que presentarme?"
La confusión se tornó desconcierto y luego incredulidad mientras lo contemplaba. Lentamente me di cuenta de que los rasgos de su cara se parecían a los del coronel Bradford. Pero aquel hombre ofrecía el aspecto que hubiera tenido el coronel muchos años antes, en la flor de la edad. En lugar de ser un anciano encorvado y macilento con un bastón, vi una figura alta y erguida. Su rostro era  fuerte y tenía una espesa mata de cabello oscuro con apenas unos trazos grises.
"Soy realmente yo" dijo el coronel, "y si no me invita a pasar pensaré que sus modales dejan mucho que desear".
Con gran alegría lo abracé e, incapaz de contener mi excitación, le hice pasar bajo una lluvia de preguntas.
"Espere, espere protestó con buen humor, tome aliento y le contaré lo ocurrido". Y se dispuso a hacerlo.
Cuando llegó al norte de la India, el coronel se dirigió directamente hacia la frontera tibetana y la zona donde se suponía que estaba la fuente de la juventud. Afortunadamente se desenvolvía bastante bien con la lengua nativa y pasó meses estableciendo contactos y haciendo amistades. Después pasó muchos meses más uniendo las   piezas   de   su   puzle.   Fue   un   proceso   largo   y   lento,   pero   la   persistencia   le   hizo   ganar   al   fin   el   premio ansiado. Después de una larga y peligrosa expedición por   lugares que no se hallaban en los mapas de los imponentes Himalaya, encontró finalmente el monasterio que, según la leyenda, conservaba el secreto de la eterna juventud y del rejuvenecimiento.
Desearía que el tiempo y el espacio me permitieran relatar todas las cosas que el coronel experimentó tras ser admitido en el monasterio. Quizá sea mejor que no lo haga, ya que la mayoría suena más a fantasía que a hecho real. Las interesantes prácticas de los lamas, su cultura y su total indiferencia hacia el mundo exterior son difíciles de entender para los occidentales.
En el monasterio no se veían hombres y mujeres viejos. Los lamas se referían al coronel amablemente como el Anciano, porque hacía mucho tiempo que no veían a nadie con un aspecto tan venerable. Para ellos era de lo más novedoso.
"Durante las dos primeras semanas tras mi llegada, dijo el coronel, era como un pez fuera del agua. Cualquier cosa que veía me maravillaba y a menudo apenas podía creer lo que ocurría ante mi vista. Pronto mi salud empezó a mejorar. Podía dormir profundamente por las noches y cada mañana me despertaba sintiéndome más fresco y lleno de energía. Poco tiempo después descubrí que necesitaba el bastón sólo para trepar por las montañas.
Una mañana, unos tres meses después de mi llegada, me llevé la mayor sorpresa de mi vida. Había entrado por primera vez en una amplia sala del monasterio, utilizada como biblioteca para manuscritos antiguos. En un   extremo   de   la   habitación   había   un   espejo   de   cuerpo   entero.   Durante   los   dos   años   anteriores,   yo   había viajado por lugares salvajes y en todo aquel tiempo no había visto mi reflejo en un espejo. Así que, con cierta curiosidad, me coloqué delante del cristal.
Me quedé mirando a la imagen con incredulidad. Mi aspecto físico había cambiado tan marcadamente que parecía   tener   quince   años   menos   de   los   que   en   realidad   tenía.   Durante   muchos   años   me   había   atrevido   a esperar que la fuente de la juventud existiese realmente, ahora, ante mis ojos, estaba la prueba física de su
Las palabras no pueden describir la alegría y gozo que sentí. Durante las semanas y meses que siguieron, mi apariencia   siguió   mejorando   y   el   cambio   se   volvió   cada   vez   más   visible   para   todos   los   que   me   conocían. Después de no mucho tiempo, el apodo del Anciano ya no se oyó más.
En este punto fue interrumpido por una llamada a la puerta. Era una pareja que, aunque buenos amigos míos , habían   escogido   un   momento   inoportuno   para   visitarme.   Ocultando   mi   malestar,   les   presenté   al   coronel   y todos nos pusimos a charlar durante un rato. Luego el coronel se levantó y dijo:
Siento   tener   que   marcharme   tan   pronto,   pero   tengo   otro   compromiso   esta   noche.   Espero   volver   a   verles pronto. Pero en la puerta se volvió hacia mí y dijo en voz baja: ¿Podemos quedar mañana para comer? Le prometo que, si viene, oirá el secreto de la fuente de la juventud.
Acordamos una hora y un lugar y luego se marchó. Cuando volví junto a mis amigos, uno de ellos comentó:
Es un hombre fascinante, pero parece demasiado joven para estar retirado.
¿Qué edad crees que tiene? —pregunté.
No   creo   que   llegue   a   los   cuarenta  —contestó   mi  invitado—'•  pero  por  su  conversación,  supongo   que   los tendrá.
Sí, por lo menos —dije evasivamente. Y conduje la conversación por otros derroteros. No iba a repetir la increíble historia del coronel, al menos hasta que no me lo hubiera contado todo.
Al   día   siguiente,   tras   haber   comido,   el   coronel  y   yo   fuimos   a   su   habitación   en   un   hotel   cercano.   Y   allí finalmente me contó todos los detalles de la fuente de la juventud.
La primera cosa importante que me enseñaron cuando entré en el monasterio fue esto: el cuerpo tiene siete centros   de   energía   que   en   castellano   pueden   ser   llamados  vórtices.  Los   hindúes   los   llaman  chacras.  Son potentes     campos     eléctricos,   invisibles   al  ojo  pero   muy    reales.   Estos   siete  vórtices   gobiernan     las  siete glándulas del sistema endocrino del cuerpo, y las glándulas endocrinas, a su vez, regulan todas las funciones del cuerpo, incluyendo el proceso de envejecimiento.
El primer vórtice (llamado chacra raíz) se encuentra en la base de la columna. El segundo (el chacra sacro), en la zona del bajo abdomen, debajo del ombligo. El tercero (chacra del plexo solar) está encima del ombligo y debajo del pecho. El cuarto (chacra del corazón) se encuentra en el centro del pecho. El quinto (chacra de la garganta), en la garganta. El sexto  (chacra de la Frente) se encuentra en el centro de la frente, entre las cejas. Y el séptimo y más alto (chacra de la coronilla) está situado en la coronilla de la cabeza.
En un cuerpo sano, cada uno de estos vórtices gira a gran velocidad, permitiendo que la energía vital, también llamada prana o energía etérica,  fluya hacia arriba a través del sistema endocrino. Pero si uno o más de estos vórtices empiezan a funcionar lentamente, el flujo de energía vital se inhibe o se bloquea y... bien, no es más que otra manera de llamar al envejecimiento y a la enfermedad con otro nombre.
Esos vórtices giratorios se extienden hacia fuera desde el cuerpo de un individuo sano, pero en los viejos, débiles y enfermos apenas consigue alcanzar la superficie. La manera más rápida de recuperar la juventud, la salud y la vitalidad es hacer que esos centros de energía vuelvan a girar normalmente. Hay cinco sencillos ejercicios que permiten conseguirlo. Cualquiera de ellos es útil por sí mismo, pero son necesarios los cinco para conseguir mejores resultados. No son en realidad ejercicios. Los lamas los llaman ritos., por lo que me referiré a ellos de esa manera.
Los siete vórtices de energía del cuerpo rigen las siete glándulas endocrinas. Están   situados formando una columna de la siguiente manera:
1) la base de la columna;
2) el bajo abdomen, debajo del ombligo;
3) la parte alta del abdomen, encima del ombligo y debajo del pecho;
4) el centro del pecho;
5) la garganta;
6) el centro de la frente, entre las cejas;
7) la coronilla.
Cuando los siete vórtices giran a gran velocidad y a la misma velocidad, el cuerpo está en perfecto estado de salud. Cuando uno o más giran más lentamente, surge el envejecimiento y el deterioro.
Nota del editor; antes de empezar a poner en práctica  cualquiera de los ejercicios siguientes, lea el apéndice de la página 50.
RITO NUMERO UNO
"El primer rito, continuó el coronel, es muy sencillo. Tiene como finalidad acelerar los vórtices. Los niños lo hacen a menudo cuando están jugando.
Todo lo que hay que hacer es estar de pie, derecho, con los brazos extendidos horizontales al suelo. Ahora, sin moverse del punto en que uno se encuentra, se debe girar lentamente sobre uno mismo hasta estar ligeramente mareado. Hay una cosa importante: se debe girar de izquierda a derecha. En otras palabras, si usted colocara un reloj boca arriba en el suelo, giraría en la misma dirección de las agujas del reloj.
Al principio, la mayoría de las personas adultas podrán girar sólo media docena de veces antes de marearse bastante. Como principiante, no intente hacer más. Y si le apetece sentarse o tumbarse para recobrarse del mareo, hágalo. Yo lo hacía al principio. Para empezar, practique este rito sólo hasta que se sienta ligeramente mareado. Pero con el tiempo, a medida que practique los cinco ritos, podrá girar más veces sin marearse.
Además, con el fin de disminuir el mareo, puede emular a los bailarines y patinadores. Antes de empezar a girar, enfoque la vista en   un   punto   delante   de usted. Al empezar a. girar siga manteniendo la vista en ese punto tanto tiempo como le sea posible. Acabará teniendo que dejar de mirarlo para que su cabeza pueda girar a la vez que su cuerpo. Cuando esto ocurra, gire la cabeza rápidamente y vuelva a enfocar el punto tan pronto como pueda. Este punto de referencia le permite no sentirse tan desorientado y mareado.
Cuando   estaba   en   la   India,   me   sorprendió   ver   a   los   Maulawiyah   o,   como   suele   llamárseles,   los   derviches giróvagos, girando casi sin cesar en un frenesí religioso. Cuando me enseñaron el Rito Número Uno, recordé dos cosas referentes a esta práctica. Primero, que los derviches giróvagos siempre giran en una dirección, de izquierda a derecha o en el sentido de las agujas del reloj. Segundo, que los derviches más viejos eran viriles, fuertes y robustos. Mucho más que la mayoría de los hombres de su edad.
Cuando hablé con uno de los lamas acerca de esto, me dijo que el movimiento giratorio de los derviches tenía un efecto muy beneficioso, pero también destructivo. Me explicó que su excesivo girar sobre estimula alguno de los vórtices, de manera que finalmente quedan exhaustos.  Esto tiene primero el efecto de acelerar el flujo de energía vital, pero después la bloquea. Esta- acción de construcción y destrucción hace que los derviches experimenten una especie de aceleración física que confunden con algo espiritual o religioso.
Sin   embargo,   continuó   el   coronel,   los   lamas   no   llevan   al  exceso   los   giros.   Mientras   que   los   derviches giróvagos pueden girar cientos de veces, los lamas lo hacen sólo unas doce veces, lo suficiente para que los vórtices se pongan en marcha.


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De pie con los brazos extendidos, palmas mirando hacia el suelo, girar en el sentido de las agujas del reloj.
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RITO NUMERO DOS
El   segundo   rito,   continuó   el   coronel,   estimula   más   los   siete   vórtices.   Es   incluso   más   sencillo   de   poner   en práctica. En este rito uno se tumba en el suelo boca arriba. Es mejor hacerlo sobre una alfombra gruesa o una superficie acolchada. Los lamas practican los ritos en lo que los occidentales llamarían una alfombrilla de oración, de unos sesenta y cinco centímetros de ancho y dos metros de largo. Es muy gruesa y está hecha de lana y una especie de fibra vegetal. Esto tiene como fin aislar el cuerpo del frío del suelo. De todos modos, como se da un sentido religioso a todo lo que hacen los lamas, se la llama alfombrilla de oración.
Una vez se haya estirado bien sobre la espalda, extienda los brazos completamente a los costados y coloque las   palmas   de   sus   manos   contra   el   suelo,   manteniendo   los   dedos   muy   unidos.   Después   alce   la   cabeza   del suelo, llevando la barbilla hacia el pecho. Al hacerlo, levante las piernas, con las rodillas rectas, hasta una posición vertical. Si es posible, deje que sus piernas se extiendan hacia atrás sobre su cuerpo, hacia la cabeza, pero no doble las rodillas.
Luego   baje   lentamente   cabeza   y   piernas,   con   las   rodillas   rectas,   hasta   el   suelo.   Deje   que   sus   músculos   se relajen y repita el rito.
Túmbese boca arriba con los brazos a los lados
Lleve la barbilla al pecho.
Levante las piernas hasta una posición vertical, manteniendo las rodillas rectas.
Con cada repetición establezca un ritmo de respiraciones: inspire profundamente cuando levante la cabeza y las piernas y espire cuando las baje. Entre repeticiones, mientras permite que los músculos se relajen, siga respirando al mismo ritmo. Cuanto más profundamente respire, mejor.
Si es incapaz de mantener las rodillas perfectamente rectas, dóblelas lo que sea necesario. Pero a medida que siga practicando el rito trate de conseguir que se mantengan rectas.
Uno de los lamas me dijo que cuando intentó practicar este sencillo rito por primera vez, era tan viejo, tan débil y tan decrépito que no podía levantar las piernas rectas. Así que empezó a levantarlas dobladas de modo que las rodillas quedaban arriba y los pies colgando. Poco a poco, pudo enderezar las piernas y al cabo de tres meses ya pudo levantarlas rectas con toda comodidad.
Me maravillaba aquel lama, dijo el coronel. Cuando me contó aquello, era la perfecta imagen de la juventud y de la salud, aunque yo sabía que era mucho mayor que yo. Sólo por ejercitarse solía cargar con un montón de verduras de unos cincuenta kilos a la espalda desde el jardín hasta el monasterio, varios metros más arriba. Se tomaba su tiempo, pero nunca se detenía por el camino de subida. Cuando llegaba, no parecía cansado en absoluto.   La   primera   vez   que   intenté   seguirle   colina   arriba   tuve   que   detenerme   una   docena   de   veces   para recuperar el aliento. Más tarde pude trepar la colina con tanta facilidad como él, y sin mi bastón. Pero ésa es otra historia
RITO NUMERO TRES
El tercer rito debe practicarse inmediatamente después del segundo. También es muy sencillo. Lo único que hay que hacer es arrodillarse en el suelo con las dos rodillas dobladas y el tronco recto. Las manos han de colocarse, con los brazos estirados, sobre los músculos de los muslos.
Ahora hay que inclinar la cabeza hacia adelante, tocando el pecho con la barbilla. Después, con suavidad, se mueve la cabeza y el cuello hacia atrás todo lo que se pueda, y al mismo tiempo se inclina uno hacia atrás, arqueando la columna. Al arquearse se apoyan los brazos y las manos en los muslos para sostenerse. Después de arquearse hay que volver de nuevo a la posición original y recomenzar el rito.  Arrodíllese en el suelo con el cuerpo recto. Coloque las manos sobre los muslos.Lleve la barbilla al pecho.
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Arquee la columna mientras inclina suavemente la cabeza hacia atrás todo lo que pueda.
Como   en   el   caso   del   Rito  Número   Dos,   hay   que   establecer   un   ritmo   de   respiración   determinado.   Inspire profundamente al arquear la columna. Espire al volver a la posición vertical. La respiración profunda es muy
beneficiosa, así que introduzca tanto aire en los pulmones como le sea posible.
He   visto   a   más   de   doscientos   lamas   practicando   juntos   este   rito.   Con   el   fin   de   volver   su   atención   hacia adentro, cerraban los ojos. De esta manera podían eliminar las distracciones y centrarse en el interior de sí mismos.
Hace miles de años, los lamas descubrieron que todas las respuestas a los misterios insondables de la vida se encuentran   dentro   de   nosotros   mismos.   Descubrieron   que   todas   las   cosas   que   se   unen   para   crear   nuestras vidas se originan en el   interior del   individuo.   Los occi dentales nunca han sido capaces de entender e integrar     este  concepto.     Piensan,    como     yo   hacía,   que    nuestras    vidas   están   formadas      por   las  fuerzas incontroladas   del   mundo   material.   Por   ejemplo,   la   mayoría   de   los   occidentales   creen   que   es   una   ley   de   la naturaleza el que nuestros cuerpos envejezcan y se deterioren. Mirando hacia su interior, los lamas saben que ésta es una ilusión autocomplaciente.
Los lamas, sobre todo los que vivían en aquel monasterio, están llevando un gran trabajo en beneficio del mundo. Pero se lleva a cabo en el plano astral. Desde este plano ayudan a la humanidad entera, porque está muy por encima de las vibraciones del mundo físico y es un potente punto focal en el que puede conseguirse mucho con muy poco esfuerzo.
Un día el mundo despertará asombrado al ver el resultado de las grandes obras llevadas a cabo por esos lamas y   otras   fuerzas   invisibles.   Se   acerca rápidamente   un   tiempo   en   que   la   nueva   era   surgirá   y   pueda   verse   un nuevo mundo. Será un tiempo en el que la gente aprenderá a liberar poderosas fuerzas interiores para vencer a la guerra y la enfermedad, el odio y la amargura.
Nos   llamamos   a   nosotros   mismos   civilizados,   pero   en    realidad     estamos     viviendo     en   la  época    más oscura. Sin embargo,   nos estamos preparando para cosas mejores y más  gloriosas. Cada uno de los que lucha por elevar su conciencia a niveles más altos ayuda a elevar la conciencia de la humanidad en su conjunto. Así que practicar los Cinco Ritos tiene un efecto que va mucho más allá de los beneficios físicos personales.
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                                           RITO NUMERO CUATRO
La primera vez que llevé a cabo el cuarto rito, dijo el coronel, me pareció muy difícil. Pero después de unasemana, era tan sencillo de hacer como cualquiera de los demás.
En primer lugar, siéntese en el suelo con las piernas rectas frente a usted y los pies separados a la anchura de los hombros. Con el tronco recto, coloque las palmas de las manos en el suelo a los lados de las nalgas, con los dedos señalando hacia los de los pies. Luego lleve la barbilla hacia el pecho.
Ahora deje caer la cabeza hacia atrás hasta donde pueda. Al mismo tiempo, levante el cuerpo de forma que las rodillas se doblen y los brazos queden rectos. El tronco formará una línea con la parte superior de las piernas, brazos y parte inferior de las piernas quedarán rectos, perpendiculares al suelo. Tense todos los músculos del cuerpo. Finalmente, relaje los músculos mientras vuelve a la posición original sentado y descanse antes de repetir el proceso.
La respiración es muy importante también en este rito. Inspire profundamente al subir el cuerpo. Contenga la respiración mientras tensa los músculos. Y exhale todo el aire al bajar. Cuando descanse entre repeticiones, siga, respirando al mismo ritmo.
Siéntese en el suelo con las piernas extendidas, los pies separados y las manos sobre el suelo.
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 Lleve la barbilla al pecho.  Deje caer la cabeza hacia atrás, hasta donde pueda.
Manteniendo los brazos recios y las manos y los pies en el mismo lugar, doble las rodillas y suba el tronco hasta una posición horizontal. Tense los músculos y luego relájelos.
Después de marcharme del monasterio, continuó el coronel, fui a unas cuantas ciudades de la India y, a modo de experimento, impartí clases a grupos separados en inglés y en indostano. Los miembros mayores de cada grupo tenían la sensación de que si no podían practicar este rito perfectamente desde el principio, no sacarían ningún beneficio. Fue muy difícil convencerles de que estaban equivocados. Finalmente les convencí de que lo hicieran lo mejor que pudieran para ver qué ocurría al cabo de un mes. Cuando conseguí que hicieran los ritos como pudieran, los resultados en un mes fueron más que gratificantes.
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Recuerdo que en una ciudad tenía en mi clase a bastantes personas de edad avanzada. Al llevar a cabo este rito, el número cuatro, apenas podían separar el cuerpo del suelo; no podían llegar a la posición horizontal ni de lejos. En la misma clase había personas más jóvenes que no tuvieron dificultad en llevar a cabo el rito desde el primer día. Esto desanimó tanto a las personas mayores que tuve que separarlos en dos grupos. Les expliqué a los mayores que cuando yo lo había puesto en práctica por primera vez no había podido hacerlo mejor que ellos. Pero, les dije, ahora puedo hacer cincuenta repeticiones del rito sin sentir la menor tensión muscular o nerviosa. Y  para demostrarlo lo hice delante de ellos. Desde entonces, el grupo de los mayores rompió todos los récords de progreso.
La única diferencia entre la juventud y el vigor, y la vejez y la mala salud es sencillamente la velocidad a la que giran los vórtices. Normalice la velocidad de giro y el anciano se vuelve joven de nuevo.
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 RITO NUMERO CINCO
Cuando uno lleva a cabo el quinto rito, prosiguió, debe colocar el cuerpo boca abajo en el suelo. Durante este rito hay que colocar las manos con las palmas hacia abajo en el suelo y los pies han de estar flexionados, con los dedos apoyados en el suelo. Tanto pies como manos han de estar separados más o menos a la anchura de los hombros y los brazos y las piernas deben permanecer rectos.
Empiece con los brazos rectos, perpendiculares al suelo, y la columna arqueada de modo que el cuerpo quede combado.   Ahora   mueva   la   cabeza   hacia   atrás   todo   lo   que   pueda.   Luego,   doblando   las   caderas,   coloque   el cuerpo en una posición de V invertida. Al mismo tiempo lleve la barbilla hacia adelante, pegándola al pecho. Eso es todo. Vuelva a la posición original y empiece otra vez todo el rito.
Apoye el cuerpo en una posición curvada con los brazos rectos, las manos colocadas en el suelo y los dedos de los pies apoyados en el suelo. Mueva suavemente la cabeza hacia atrás todo lo que pueda
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Manteniendo las manos y los pies en el mismo sitio, dóblese por las caderas y coloque su cuerpo en posición de V invertida. Lleve la barbilla al pecho.
Hacia finales de la primera semana, una persona media descubrirá que este rito es el más fácil. Una vez se convierta en experto, deje su cuerpo caer desde la posición alzada hasta un punto que casi, pero no del todo, toque el suelo. Tense los músculos un momento tanto en la posición alzada como en la baja.
Siga con el mismo ritmo de respiración profunda utilizado en los ritos anteriores. Inspire profundamente al subir el cuerpo y espire totalmente al bajarlo.
Al principio la gente llama a estos ritos ejercicios isométricos. Es cierto que los Cinco Ritos son útiles para estirar músculos y articulaciones rígidas y mejorar el tono muscular, pero no es ése su propósito principal. Su beneficio   real   consiste   en   normalizar   la   velocidad   de   giro   de   los   vórtices.   Les   hace   girar   a   una   velocidad correcta, por ejemplo, un hombre o mujer fuertes y saludables de veinticinco años.
En una persona así, explicó el coronel, todos los vórtices giran a la misma velocidad. Por otra parte, si se pudieran ver los siete vórtices de la persona normal de mediana edad, se notaría enseguida que algunos giran notablemente       más   despacio.    Todos     estarán   girando    a  velocidades     diferentes   y  no   trabajarán    juntos   en armonía. Los más lentos hacen que esa parte del cuerpo se deteriore y los más rápidos provocan nerviosismo, ansiedad y cansancio. El estado alterado de los vórtices es el que provoca alteraciones en la salud, deterioro y envejecimiento.
Mientras el coronel iba descubriendo los Cinco Ritos, me surgían gran cantidad de preguntas en la mente. Y ahora que había acabado, empecé a hacerle unas cuantas.
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¿Cuántas veces se lleva a cabo cada rito? —fue mi primera pregunta.
Para empezar —contestó—, sugeriría practicar cada rito tres veces al día durante la primera semana. Luego,cada   semana  siguiente,   aumente   el   número   de  repeticiones   de   dos   en   dos   hasta   que   lleve   a   cabo   cada  ritoveintiuna veces al día. En otras palabras, la segunda semana practique cada rito cinco veces; la tercera sieteveces; la cuarta nueve veces dianas; y así sucesivamente. En diez semanas estará haciendo cada rito veintiunaveces al día.
Si tiene dificultades en realizar el primero, el de los giros, tantas veces como los demás, hazlo las veces quepuedas sin marearte demasiado. Llegarás a ser capaz de girar las veintiuna veces.
Conocí un hombre que tuvo que practicar los ritos durante un año antes de poder girar tantas veces. No teníadificultad alguna en practicar los otros cuatro, así que fue aumentando los giros muy gradualmente hasta quehizo los veintiuno. Y consiguió espléndidos resultados.
Hay algunas personas que encuentran difícil girar. Normalmente, si dejan los giros y llevan a cabo los demásritos durante cuatro a seis meses, descubren que pueden arreglárselas para girar también.
¿A qué hora del día deben practicarse los ritos?
Pueden realizarse por la mañana o por la noche, lo que sea más cómodo. Yo los hago en ambas ocasiones,pero no aconsejaría tanta estimulación al principiante. Después de haber estado practicándolos durante cuatromeses, pueden empezarse a practicar todas las veces por la mañana y luego llevar a cabo varias repeticionesde   cada   rito   por   la   noche.   Aumente   gradualmente   esto   como   hizo   con   anterioridad,   hasta   que   haga   las veintiuna repeticiones mañana y noche. Pero no es necesario practicarlos más de veintiuna veces, ya sea por
la mañana o por la noche. Trate de hacerlo sólo si está realmente motivado para ello.
¿Son todos los ritos igual de importantes? -pregunté.
Los Cinco Ritos funcionan en colaboración y son igual de importantes. Después de llevarlos a cabo durante un tiempo, si le parece que no es capaz de hacerlos todos el número necesario de veces, intente dividirlos en dos sesiones: una por la mañana y otra por la noche. Si le resulta imposible practicar uno de los ritos, omítalo y haga los otros cuatro. Entonces, tras un período de unos meses, intente hacer el que le resultaba difícil. Los resultados pueden llegar algo más lentamente de esta manera, pero llegarán de todos modos.
No   se   agote   en   ninguna   circunstancia.   Eso   sería   contraproducente.   Haga   sencillamente          lo   que   pueda   y aumente la práctica gradualmente. Y nunca se desanime. Con tiempo y paciencia hay poquísimas personas que no puedan llegar a practicar los cinco ritos veintiuna veces al día.
Al intentar vencer una dificultad con uno de los ritos, algunas personas se vuelven muy imaginativas. A un viejo amigo en la India le resultaba imposible practicar el número cuatro debidamente, ni siquiera una vez. No se conformaba con levantar   simplemente el cuerpo del  suelo. Estaba decidido a que el torso llegara a una posición totalmente horizontal. Así que tomó una caja de unos centímetros de alto y acolchó la parte superior.
Entonces se acostó sobre la caja, colocando los pies en el suelo a un extremo y las manos en  el suelo al otro extremo. Desde esta posición podía alzar el torso hasta una posición horizontal bastante bien.
Ese   truquito   pudo   no   haberle   servido   al   anciano   caballero   para   llevar   a   cabo   el   rito   las   veintiuna   veces completas. Pero le sirvió para subir el cuerpo tan arriba, como hubiesen podido hacer hombres mucho más fuertes. Aquello tuvo un efecto psicológico, lo que en sí mismo ya es bastante beneficioso. No recomiendo especialmente esta técnica, pero puede ayudar a quienes creen que es imposible progresar. Si tiene usted una mente imaginativa, se le pueden ocurrir otras maneras y medios de ayudarse a poner en práctica cualquier rito que le pueda resultar particularmente difícil.
¿Y si no se practicase en absoluto uno de los ritos?
Estos ritos son tan potentes que si uno de ellos se dejase de lado, mientras que los demás se practicasen con regularidad el número de veces requerido, aún así se conseguirían resultados excelentes. Incluso el primer rito solo    hace   maravillas,     como    demuestran      los  derviches    giróvagos,     de   los  que   hablé    anteriormente.     Los derviches más viejos, que no giran tan excesivamente como los más jóvenes, eran fuertes y viriles; una buena prueba de que un solo rito puede tener poderosos efectos. Así que si cree que no puede practicarlos  todos o que no puede realizarlos las veintiuna veces completas, igual conseguirá buenos resultados con aquello que sea capaz de hacer.
¿Pueden llevarse a cabo los ritos junto con otros programas de ejercicios, o se anulan unos a otros?
Si   está   usted   practicando   algún   tipo   de   ejercicio,   siga   haciéndolo,   dijo   el   coronel.   Y   si   no   lo   hace,   vaya pensando en empezar a hacer alguno. Cualquier forma de ejercicio (pero sobre todo los que ponen en forma el corazón y los pulmones) ayudan al cuerpo a mantener un equilibrio juvenil. Además, los Cinco Ritos ayudan a mantener los vórtices girando, por lo que el cuerpo se vuelve incluso más receptivo a los beneficios del ejercicio.
¿Sugiere algo más?
Dos   cosas   más.   Ya   he   mencionado   el   ritmo   de   respiraciones   profundas   mientras   se   descansa   entre            las repeticiones   de   los   ritos.   Además,   entre   cada   uno   de   ellos   sería   útil   quedarse   de   pie   con   las   manos   en   las caderas, respirando profunda y rítmicamente varias veces. Al espirar, imagine que todas las tensiones de su cuerpo   están  desapareciendo,   permitiéndole   sentirse   relajado   y   a   gusto.   Al   inspirar,   imagine   que   se   está llenando de una sensación de bienestar y plenitud.
La otra sugerencia es tomar un baño tibio o fresco, pero no frío, después de practicar los ritos. Pasarse por el cuerpo rápidamente una toalla húmeda y luego una seca sería aún mejor. Nunca tome una ducha, baño o se pase una toalla lo bastante fríos como para quedarse destemplado. Si lo hace, anulará todo lo logrado con los ritos.
Me   sentía   emocionado   por   todo   lo  que   el   coronel   me   había   contado,   pero   en   el   fondo   albergaba   cierto escepticismo latente.
¿Es posible que la fuente de la juventud sea realmente tan sencilla como me ha descrito usted?
Todo     lo  que    se  necesita    es  empezar     practicando     los  Cinco     Ritos   tres  veces    al  día  e  ir  aumentando gradualmente   hasta   las   veintiuna   veces   al   día.   Éste   es   el   sencillo   secreto   que   podría   beneficiar   al   mundo entero si fuese conocido.
Naturalmente       —añadió—,         debe   poner    en   práctica   los  ritos  diariamente      a  fin  de   conseguir    auténticos beneficios. Puede dejar de hacerlos un día, pero no más. Y si permite que un viaje de negocios o algún otro compromiso interrumpan esa rutina diaria, su progreso general sufrirá.
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Afortunadamente, la mayoría de la gente que empieza los Cinco Ritos encuentra no sólo fácil, sino tambiénagradable y satisfactorio llevarlos a cabo cada día, sobre todo cuando empiezan a ver los beneficios. Después de todo, sólo lleva unos veinte minutos hacer los cinco. Una persona en buena forma física puede hacerlos en diez minutos o menos. Si tiene dificultades en encontrar tanto tiempo libre, levántese unos minutos antes de la cama por las mañanas o váyase a la cama un poco más tarde cada noche.
Los ritos tienen como finalidad específica el restaurar la salud y la vitalidad al cuerpo. Otros factores ayudan a determinar si transformará usted drásticamente su apariencia física, como me ocurrió a mí. Dos de ellos son la actitud mental y el deseo.
Se habrá dado cuenta de que algunas personas parecen viejas a los cuarenta años, mientras que otras tienen un aspecto joven a los sesenta. La actitud mental es lo que marca la diferencia. Si es capaz de verse a sí mismo joven, a pesar de su edad, otros le verán también de ese modo. Una vez que comencé a practicar los ritos, hice un esfuerzo por borrar la imagen de mí mismo como un débil anciano. En lugar de ello, fijé en mi mente la imagen de mí mismo cuando estaba en la flor de la vida. Y puse energía en forma de un deseo muy fuerte detrás de esa imagen. El resultado es lo que usted ve ahora.
Para   muchas   personas   eso   será   difícil   porque   les   parece   imposible   cambiar   el   modo   en   que   se   ven   a   sí mismos. Creen que el cuerpo está programado para que tarde o temprano se vuelva débil y viejo, y nada les apartará de esa idea. A pesar de ello, una vez empiecen a practicar los Cinco Ritos, comenzarán a sentirse más jóvenes y enérgicos. Eso les ayudará a cambiar la forma en que se ven a sí mismos. Poco a poco, se verán más jóvenes  muy pronto otros les dirán que tienen una apariencia más juvenil.
Hay otro factor muy importante para aquellos que quieren parecer drásticamente más jóvenes. Hay un rito adicional que he estado guardándome adrede. Pero el Rito Número Seis es un tema que dejaré para más tarde.
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 SEGUNDA PARTE
No podrá ser libre quien se sienta esclavo de la carne
LUCIOS ANNAEUS SENECA
Hacía casi tres meses que el coronel Bradford había vuelto del Tíbet y la India, y ocurrieron muchas cosas en aquel lapso de tiempo. Yo empecé a practicar los Cinco Ritos y me sentía sumamente  complacido con los resultados. El coronel había estado fuera atendiendo asuntos personales, así que no supe de él durante algún tiempo. Cuando finalmente me telefoneó, le conté orgulloso todos mis progresos y le aseguré que ya había experimentado satisfactoriamente lo efectivos que podían ser los ritos.
De hecho, me había vuelto tan entusiasta de los ritos que estaba ansioso por comunicar la información a otros que también pudieran beneficiarse de ellos. Así que le pregunté si no le importaría dar una clase. Él dijo que le parecía una buena idea, pero con tres condiciones.
La primera era que la clase debería incluir una mezcla de hombres y mujeres de todas clases: profesionales, obreros, amas de casa, etc. La segunda era que ninguno tuviera menos de cincuenta años, aunque podían tener cien o más si yo podía encontrar a alguien de aquella edad que quisiese participar. El coronel insistió en esto, incluso    aunque    los  Cinco   Ritos   sean   igualmente    beneficiosos    para   personas   más    jóvenes.   Y  la  tercera condición   consistía   en   que   la   clase   se   limitase   a   quince   personas.   Esto   me   supuso   un   gran   inconveniente,
porque había pensado en un grupo mucho mayor. Después de intentar sin éxito convencerlo de que cambiase de idea, acepté las tres condiciones.
Pronto conseguí organizar un grupo que reunía todas las condiciones, y desde el principio la clase tuvo un gran éxito. Nos reuníamos una vez a la semana y ya en la segunda me pareció ver mejoras en varios de sus miembros. Sin embargo, el coronel nos había pedido que no hablásemos del programa unos con otros y yo no tenía   forma   de   saber   si   los   demás   estaban   de   acuerdo   conmigo.   Entonces   al   terminar   el   primer   mes,   mi incertidumbre tocó a su fin. Celebramos una especie de reunión testimonial en la que cada uno de nosotros fue invitado a explicar los resultados con los demás. Cada uno de los presentes habló de mejorías. Algunos tenían   resplandecientes   relatos   de   sus   progresos   y   unos   pocos   podían   decir   incluso   que   éstos   habían   sido notables. Un hombre de casi 75 años había logrado más cosas que todos los demás.
Las   reuniones   semanales   del   Club   Himalaya,   como   lo   llamábamos,   continuaron.   Cuando   al   fin   llegó   la décima semana, prácticamente todos los miembros estaban llevando a cabo todos los Cinco Ritos veintiuna veces al día. Todos decían no sólo encontrarse mejor sino que también creían tener un aspecto más joven, y varios bromearon que ya no confesaban su edad real.
Esto me recordó que cuando le habíamos preguntado su edad al coronel unas semanas antes, había dicho que se   guardaría   la   información   hasta   el   final   de   la   décima   semana.   Bien,   había   llegado   el   momento   pero   el coronel seguía sin hablar. Alguien sugirió que cada uno de nosotros tratase de adivinar su edad y la escribiera en un papel. Entonces, cuando se anunciase la verdad, podríamos comprobar quién se había acercado más. Acordamos esto y se recogieron los papeles mientras el coronel entraba.
Cuando le explicamos lo que estábamos haciendo, Bradford dijo:
"Tráiganlos aquí para que vea qué tal lo han hecho. Luego les diré cuál es mi verdadera edad."
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Con voz divertida, el coronel leyó cada uno de los papeles en voz alta. Todo el mundo había supuesto que tenía cuarenta y tantos, y algunos incluso cuarenta y pocos.
"Señoras y señores, dijo, gracias por sus amables piropos. Como han sido honestos conmigo, yo lo seré con ustedes. Cumpliré setenta y tres en mi próximo cumpleaños.
Todo el mundo le miró con incredulidad. ¿Era realmente posible que un hombre de 73 años tuviese el aspecto de tener la mitad? Entonces preguntaron por qué había logrado resultados mucho más visibles que los de los demás.
"En primer lugar —explicó el coronel—, llevan ustedes realizando este estupendo trabajo sólo diez semanas.
Cuando lleven dos años, verán que el cambio es mucho más pronunciado. Pero hay más. No les he contado todo lo que sé.
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  RITO NUMERO SEIS Les he enseñado los cinco ritos que tienen como fin recuperar la salud juvenil y la vitalidad. También les ayudarán a lograr una apariencia más joven. Pero si realmente quieren recuperar completamente la salud y apariencia de la juventud, hay un sexto rito. No he dicho nada acerca de él porque hubiera sido inútil sin que antes hubieran obtenido buenos resultados con los otros cinco.
El   coronel    les  advirtió   que   con  el  fin  de  sacar   provecho     de  este   sexto   rito,  tendrían  que   aceptar    una a u t o l i mitación muy difícil. Les sugirió que se tomasen un tiempo para pensar si deseaban hacerlo durante el resto de sus vidas. E invitó a aquellos que desearan seguir a volver la semana siguiente. Después de pensarlo, sólo cinco de las personas del grupo volvieron, aunque el coronel dijo que eran más de las que habían acudido en sus clases en la India.
Cuando habló del rito adicional, el coronel dejó claro que éste elevaría la energía reproductora  del cuerpo.
Este proceso de elevación provocaría no sólo que la mente se renovase, sino también todo el cuerpo. Pero les advirtió que supondría una restricción que la mayor parte de la gente no está dispuesta a aceptar.
En el hombre o mujer medios, una parte (a menudo una gran parte) de la fuerza vital que alimenta los siete vórtices se canaliza hacia la energía reproductiva. Se disipa tanta en los vórtices más bajos que nunca tiene la oportunidad de alcanzar los altos.
A fin de llegar a ser un  súper-hombre o una  súper-mujer, esta potente fuerza debe ser conservada y vuelta hacia   arriba,   a   fin   de   ser   utilizada   por   todos   los   vórtices,   especialmente   el   séptimo.   En   otras   palabras,   es necesario   convertirse   en   célibe   para   que   la   energía   reproductiva   pueda   ser  recanalizada   hacia   un   uso   más elevado.
Ahora bien, volver esta fuerza vital hacia arriba es un asunto muy fácil, aunque durante siglos las personas que lo han intentado en general han fracasado. En Occidente, órdenes religiosas enteras lo han intentado en vano porque trataban   de dominar la energía reproductiva   suprimiéndola. Sólo hay una manera de dominar esta   poderosa   necesidad,   y   no   es   disimulándola   o   suprimiéndola,   sino  transmutándola, y   al   mismo   tiempo elevándola.   De   este   modo   no   sólo   habrán   descubierto   ustedes   el  elixir   de   la   vida,  según   lo   llamaban   los antiguos,   sino   que   también   lo   habrán   puesto   en   funcionamiento,   cosa   que   los   antiguos   eran   incapaces   de hacer.
Llevar   a   cabo   el   Rito   Número   Seis   es   lo   más   fácil   del   mundo.   Debe   practicarse   sólo   cuando   se   sienta   un exceso de energía sexual y haya un deseo natural de expresarlo. Afortunadamente, este rito es tan sencillo que puede hacerse en cualquier parte, en cualquier momento, cuando se sienta esa urgencia. He aquí todo lo que hay que hacer:
De pie, enderécese y deje salir lentamente todo el aire de los pulmones. Al hacerlo, inclínese hacia adelante y coloque las manos sobre las rodillas. Expulse el último resto  de aire y entonces, con los pulmones vacíos, vuelva a enderezarse. Coloque las manos sobre las caderas y apriete.
Esto empujará sus hombros hacia arriba. Mientras lo hace, hunda el abdomen todo lo que pueda y al mismo tiempo eleve el pecho.
Mantenga esta posición todo el tiempo que pueda.
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Cuando finalmente se vea obligado a tomar aire, deje que el aire fluya hacia dentro por la nariz. Cuando tenga los pulmones llenos, espire por la boca y relaje los brazos, dejándolos caer a los lados. Luego, por la nariz o por la boca, inspire y espire profundamente varias veces. Esto constituye una realización completa del Rito Número   Seis. Se   necesitan   unas  tres  repeticiones  para  que  la   mayoría   de   las  personas  redirijan   la   energía sexual y eleven hacia arriba su potente fuerza.
 De pie, inspire profundamente. Inclínese hacia adelante y apoye las manos en las rodillas. Expulse el último resto de aire.                                                                   
Vuelva a enderezarse. Coloque las manos sobre las caderas y apriete hacia abajo, empujando los hombros hacia arriba. Meta el abdomen y alce el pecho.
Manténgase así todo lo posible. Inspire profundamente por la nariz. Espire por la boca mientras relaja los brazos. Inspire y espire profundamente varias
veces.
Hay sólo una diferencia entre una persona saludable y vital y un superhombre o  súper-mujer. Los primeros
canalizan la fuerza vital hacia la energía sexual, mientras que los últimos vuelven esta fuerza hacia arriba para
crear equilibrio y armonía en los siete vórtices. Por eso un superhombre o una súper-mujer se hacen cada vez más jóvenes, día a día y momento a momento. Crean en su interior el auténtico elixir de la vida.Ahora podrán entender que la fuente de la juventud estuvo todo el tiempo dentro de mí. Los Cinco Ritos (o seis, para ser más precisos) eran simplemente una llave que abría la puerta. Cuando recuerdo a Ponce de León y su   inútil   búsqueda de la fuente de la juventud, creo  que fue una lástima que viajara hasta tan lejos para volver   con   las   manos   vacías.   Podía   haberlo   conseguido   sin   salir  de   casa.   Pero,   igual   que yo,   creyó   que   la fuente debía estar en algún rincón lejano del mundo. Nunca sospechó que estaba exactamente dentro de sí mismo.
Por   favor,   comprendan   que   a   fin   de   llevar   a   cabo   el   Rito   Número   Seis   es   absolutamente   necesario   que   el individuo tenga necesidades sexuales activas. No podría transmutar energía reproductiva si hubiese muy poca o ninguna que manejar. Es imposible que una persona que ha perdido el impulso sexual practique este rito. Ni
siquiera debería intentarlo porque sólo le conduciría al desánimo y le haría más mal que bien. En lugar de ello, un individuo así, sea cual sea su edad, debería practicar primero los otros cinco ritos hasta recuperar un impulso sexual normal. Cuando se haya logrado esto, puede disponerse a ser un superhombre o una  súper- mujer.
Además, un individuo no debe intentar hacer el Rito Número Seis a menos que se sienta realmente motivado para   ello.   Si   alguien   se   siente   incompleto   en   términos   de   expresión   sexual   y   debe  luchar   para   vencer   esta atracción,   entonces   no   será   verdaderamente   capaz   de   transmutar   la   energía   reproductiva   y   dirigirla   hacia arriba. En lugar de ello, la energía se dirige mal y produce luchas y conflictos internos. El sexto rito es sólo para    aquellos    que   se  sienten   sexualmente      completos     y  tienen   un   deseo   auténtico    de   dirigirse  a  logros diferentes.
Para la gran mayoría de las personas, una vida célibe es una opción que no se puede escoger, por lo que deben practicar sólo los cinco primeros ritos. Sin embargo, con el tiempo éstos pueden conducir a un cambio en las prioridades y a un deseo genuino de convertirse en un superhombre o una  súper-mujer. En ese momento el individuo debe tomar la firme decisión de empezar un nuevo modo de vida. Este individuo debe estar listo para   ir   hacia   adelante   sin   dudar   ni   mirar   hacia   atrás.   Aquellos   que   son   capaces   de   esto   están   camino   de convertirse en auténticos maestros, capaces de usar la fuerza de la energía vital para conseguir cualquier cosa que deseen.
Repito   que   nadie   debe   pensar   en   volver   las   corrientes   sexuales   hacia   arriba   hasta   que   esté   preparado   para dejar atrás las necesidades físicas a cambio de las gratificaciones de la auténtica maestría. Entonces déjese, al individuo avanzar y el éxito coronará todos sus esfuerzos.
 TERCERA PARTE
Para alargar su vida, acorten sus comidas
BENJAMÍN FRANKLIN
Después de la décima semana, el coronel dejó de acudir a las reuniones, pero mantuvo su interés por el Club Himalaya. De vez en cuando hablaba al grupo sobre temas útiles y a veces los miembros le pedían consejo sobre algo en particular. Por ejemplo, varios de nosotros estábamos interesados por la dieta y el importante papel que la comida desempeña en nuestras vidas. Había pantos de vista diversos sobre el tema, por lo que decidimos pedir al coronel que nos describiera la dieta de los lamas y sus ideas respecto a la comida.
En el   monasterio   del   Himalaya   en   el   que   fui   un   neófito  —dijo   cuando   habló   con   nosotros   a   la   semana siguiente—, no hay problemas respecto a las comidas adecuadas, ni en tomar las cantidades suficientes de alimentos. Cada lama tiene una función para producir lo que se necesita. Todo el trabajo se hace del modo más primitivo. Incluso el suelo se hará a mano. Naturalmente, los lamas podrían utilizar bueyes y arados si lo desearan, pero prefieren el contacto directo con la tierra. Sienten que manejar y trabajar la tierra añade algo a su existencia. Personalmente, me pareció una experiencia muy gratificante. Contribuía a hacernos sentir uno con la naturaleza.
Es cierto que  los lamas   son vegetarianos, pero no estrictamente. Utilizan huevos, mantequilla y   queso en cantidades suficientes como para nutrir determinadas funciones del cerebro, el cuerpo y el sistema nervioso.
Sin embargo no comen carne pues los lamas, que son fuertes y saludables y que practican el Rito Número Seis, parecen no tener necesidad de tomar carne, pescado ni aves.
Igual   que   yo   mismo,   la   mayoría   que   se   unieron   a   las   filas   de   los   lamas   eran   hombres   procedentes   de   un mundo que sabe muy poco de la comida y la dieta adecuadas. Pero no mucho después de haber entrado en el monasterio, invariablemente empezaban a mostrar maravillosas señales de mejoras físicas. Y esto era debido en parte a la dieta que seguían allí.
Ningún lama es muy exigente con aquello   que come.  No puede serlo   porque hay muy   poco entre lo que elegir. La dieta de un lama es comida buena y completa, pero  consiste en un solo producto en cada comida.Esto es en sí mismo un importante secreto de salud.
Diferentes   tipos   de   comida   (por   ejemplo,   almidón   y   proteínas)   requieren   procesos   digestivos   totalmente diferentes en el estómago. Así que si un almidón como el pan se come junto a una proteína como la carne, cada   uno   de ellos   interfiere   en   la   digestión   del   otro.   El   resultado   es   que   ni   el   pan   ni   la   carne   se   digieren totalmente; una buena parte de los valores nutritivos de la comida se pierden; aparece hinchazón y malestar físico;   y   en   el   proceso   se   malgasta   una   valiosa   energía,   que   podría   ser   mejor   utilizada.   Si   se   deja   que
continúe este estado de cosas durante años, el sistema digestivo empieza a deteriorarse, la salud general sufre y la vida se acorta.
Cuando   uno   come   sólo   un   tipo   de   comida   cada   vez,   no   hay   conflicto   de   alimentos   en   el   estómago.   La digestión   se   hace   eficazmente   con   poca   pérdida   de   energía   y   el   cuerpo   recibe   más   nutrición   con   menos comida.
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Muchas veces, en el comedor del monasterio, me sentaba a la mesa junto con los lamas y comía una comida que consistía sólo en pan. Otras veces no comíamos más que verduras y frutas frescas. En otras  comidas tomábamos sólo verduras y frutas cocidas.
Al principio echaba de menos mi antigua dieta y la variedad de alimentos a los que estaba acostumbrado.
Pero muy pronto pude comer y disfrutar una comida que consistía sólo en pan integral o en una clase  de fruta. A veces una comida de sólo una verdura parecía un festín.
No es que esté sugiriendo que se limiten a una dieta de un tipo de alimento por comida o que eliminen la carne   de   su   dieta.   Pero   recomendaría   que   mantengan   almidones,   frutas   y   verduras   separadas   de   carnes, pescado y aves. Es correcto hacer una comida sólo de carne. De hecho, pueden tomar varias clases de carne en una sola comida. Y está bien comer mantequilla, huevos y queso en una comida con carne o pan integral y, con moderación café o té. Pero no deben terminar con nada dulce o que contenga almidón: ni pasteles ni tartas ni flanes.
La mantequilla parece neutra. Puede tomarse con almidón o con proteínas. Sin embargo, las grasas deben evitarse en general, aunque no eliminarse del todo en una dieta. Las grasas más dañinas son las que proceden de animales, mientras que las beneficiosas son las que proceden de semillas, granos, frutas y verduras. Se permite una pequeña cantidad de mantequilla ¿'igual que la carne magra tomada con moderación.  Pero es mejor evitar el cerdo.El azúcar blanco, así como los alimentos que contengan azúcar blanco, deben consumirse con moderación.
En su lugar pueden usarse la miel o endulzantes naturales, pero incluso éstos deben usarse conmoderación.Durante mi estancia en el monasterio aprendí otra cosa interesante y útil: el uso adecuado de los huevos. Los lamas no comen huevos enteros a menos que hayan estado haciendo trabajos duros. Entonces pueden comer un huevo entero pasado por agua. Pero a menudo comen yemas crudas, quitándoles la clara. Al principio a mí me parecía un desperdicio de comida echarles las claras a los pollos. Pero entonces aprendí que las claras de   huevo   son   utilizadas   sólo   por   los   músculos   y   que   no   deben   comerse   a   menos   que   los   músculos   se ejerciten.
Siempre supe que las yemas de huevo son nutritivas, pero aprendí su verdadero valor sólo después de hablar con otro occidental del monasterio, un hombre que tenía buenos conocimientos de bioquímica. Me contó que los huevos de gallina contienen la mitad de los elementos que necesita el cerebro, los nervios y los órganos del cuerpo. Es cierto que estos elementos se necesitan sólo en pequeñas cantidades, pero deben ser incluidos en la dieta si se quiere ser excepcionalmente robusto y saludable, tanto mental como físicamente.
Hay una cosa más importante que aprendí de los lamas: la importancia de comer despacio, no por cuestión de buena educación sino con el fin de masticar la comida de manera más completa. La masticación es el primer paso importante para descomponer la comida de modo que pueda ser asimilada por el cuerpo. Todo lo que uno come debe ser digerido en la boca antes de que se digiera en el estómago. Si tragamos la comida entera, saltándonos este paso vital, será auténtica dinamita cuando llegue al estómago.
Los   alimentos   proteínicos,   como   la   carne,   el   pescado   y   las   aves,   requieren   menos   masticación   que   los almidones      complejos.    De   todas   formas    también    está  bien   masticarlos    completamente.      Cuanto    más   se mastique la comida, más nutritiva será. Esto quiere decir que si masticamos los alimentos completamente, la cantidad que comemos puede reducirse, a menudo a la mitad.
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Muchas cosas que yo daba por ciertas antes de entrar en el monasterio me parecían chocantes cuando salí dos años después. Una de las primeras cosas que advertí cuando llegué a una de las principales ciudades de la India fue la gran cantidad de comida consumida por quienes podían permitírselo. Vi a un hombre que en una sola comida tomaba una cantidad suficiente como para alimentar y nutrir a cuatro lamas que trabajasen.
Pero,   naturalmente,   los   lamas   ni   soñarían   en   meter   en   sus   estómagos las   mezclas   de   alimentos   que   aquel hombre consumía.La   acumulación   de   alimentos   en   una   sola   comida   fue   otra   de   las   cosas   que   me   llamaban   la   atención .
Acostumbrado a no comer más que una o dos clases de alimentos' cada vez, me sorprendió contar veintitrés variedades de alimentos una noche en la mesa de mi anfitrión. No es de extrañar que los occidentales tengan una salud tan mala. Parecen saber muy poco o nada acerca de la relación de la dieta con la salud y la fuerza.Los   alimentos   adecuados,   las   cantidades   adecuadas   y   el   método   apropiado   de   comer   se   combinan   para producir resultados maravillosos. Si tienen sobrepeso, les ayudará a reducirlo. Y si pesan demasiado poco, les   ayudará   a   aumentarlo.   Hay   unas   cuantas   cosas   acerca   de   la   comida   y   la   dieta   de   las   que   me   gustaría hablar, pero el tiempo no lo permite. De todos modos, tengan en cuenta estos cinco consejos:
•     No coman nunca almidón y carne en la mi sma comida, aunque si son fuertes y saludables, puede que de momento no les cause problemas.
•        Si el café les altera, bébanlo solo,   sin leche ni crema. Si aún les   sigue alterando, elimínenlo de   su  dieta.
•        Mastiquen los alimentos hasta convertirlos en líquido y disminuyan la cantidad de comida que ingieren
•     Coman   yemas   de   huevo   crudas   una   vez   al   día,   todos   los   días.   Tómenlas   justo   antes   o  después de las comidas, no durante las comidas.
•        Reduzcan al mínimo la variedad de alimentos consumidos en cada comida.
Es un asunto muy sencillo vivir sencillamente en nuestro complejo mundo —continuó el coronel Bradford— Sólo porque el mundo sea un sitio complicado, no hay por qué seguir el juego. En lugar de ello, dejen que la sencillez les guíe en los temas de dieta y en todas las cosas relacionadas con el bienestar mental y físico.
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  CUARTA PARTE
Un cuerpo débil, debilita la mente.
JEAN JACQUES ROSSEAU
El   coronel   Bradford   se   dirigía   al   Club   Himalaya   por   última   vez   antes   de   marcharse   de   viaje   por   Estados Unidos y su Inglaterra natal. Había decidido hablar de otros temas, aparte de los Cinco Ritos que ayudan en el proceso de rejuvenecimiento. Y mientras se encontraba delante del grupo, parecía estar más agudo, alerta y vigoroso de lo que había estado nunca. Inmediatamente después de su vuelta de la India, parecía la imagen de la perfección. Pero desde entonces no había dejado de mejorar e incluso entonces hacía progresos.
Antes que nada, dijo el coronel, debo pedir disculpas a las mujeres del grupo porque mucho de lo que tengo que   decir   esta   noche   se   dirigirá   a   los   hombres.   Naturalmente,   los   Cinco   Ritos   que   les   he   enseñado   son igualmente beneficiosos para mujeres y hombres. Pero como yo soy un hombre, me gustaría hablar de un tema muy importante para los hombres.
Empegaré por la voz masculina. ¿Saben que algunos expertos son capaces de decir cuánta vitalidad sexual tiene un hombre sólo oyéndole hablar? Todos hemos oído la voz aguda y chillona que tiene un hombre de avanzada edad. Desafortunadamente, cuando la voz de un hombre mayor empieza a adquirir ese tono, es una señal inequívoca de que el deterioro físico ha comenzado.
El quinto vórtice de la zona de la garganta rige las cuerdas vocales y también tiene una conexión directa con el segundo vórtice, que rige el centro sexual del cuerpo. Naturalmente, todos los vórtices están conectados entre sí pero estos dos funcionan, por decirlo así, juntos. Lo que afecta a uno afecta al otro. Como resultado, cuando la voz de un hombre es alta y aguda, eso indica que su actividad sexual está baja. Y si la energía del segundo vórtice está baja, seguro que en los otros seis también lo está.
Lo único que se necesita para acelerar el segundo y quinto vórtices, junto con todos los demás, es practicar los Cinco Ritos. Pero hay otro método que pueden utilizar para hacer más rápido el proceso. Es muy fácil de hacer. Sólo se requiere voluntad. Sólo tienen que hacer el esfuerzo consciente por hacer más grave su voz. Escúchense   hablar   y   si   se   oyen   la   voz   más   aguda   o   alta,   ajústenla   a   un   registro   más   bajo.   Escuchen   a hombres que tengan voces firmes y tomen nota del sonido. Luego, cuando hablen, mantengan la voz baja en ese tono masculino tanto como les sea posible.
Muchos hombres opinan que esto es un auténtico reto, pero trae excelentes resultados. Pronto la vibración más   baja   de   sus   voces   acelerará   el   vórtice   de   la   garganta.   Éste,   a   su   vez,   acelerará   el   vórtice   del   centro sexual,   que   está   cerca   de   la   puerta   del   cuerpo   que   conduce   hacia   la   energía   vital.   A   medida   que   el   flujo ascendente de esta energía aumenta, el vórtice de la garganta se acelerará aún más, ayudando a que la voz suene más grave, y así sucesivamente.
Hay   hombres   jóvenes   que   parecen   robustos   y   viriles   pero   que,   desgraciadamente,   no   siguen   así   durante mucho   tiempo.   Esto   ocurre  porque   sus   voces   nunca   han   madurado   del   todo   y   permanecen   bastante   altas.
Estos individuos, así como los más mayores de los que hablaba, pueden conseguir resultados maravillosos esforzándose   en   hacer   más   graves   sus   voces.   En   una   persona   más   joven,   esto   ayudará     a   conservar   la virilidad, mientras que a los más mayores les ayudará a renovarla.
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Hace algún tiempo, me encontré con un excelente ejercicio para la voz. Al igual que otras cosas efectivas, es bastante sencillo. Cuando estén solos o cuando el ruido,  ahogue su voz, para que no molesten a los demás, practiquen     diciendo    con   tono   bajo,  en   parte  a  través   de   la  nariz:  «Mmmm -Mmmm-Mmmm-Mmmm.»
Repítanlo una y otra vez, bajando la voz paso a paso, hasta que la hayan forzado todo lo posible. Es muy efectivo hacer esto nada más levantarse, cuando la voz tiende a estar en un registro más bajo. Luego, hagan un esfuerzo por mantener la voz en un registro bajo durante el resto del día.
Una vez hayan empezado a hacer progresos, practiquen en el cuarto de baño, para que puedan oír su voz reverberar. Luego intenten conseguir el mismo efecto en una habitación más grande. Cuando la vibración de su voz se intensifica, hace que los demás vórtices del cuerpo se aceleren, especialmente el segundo, que está en el centro sexual, y el sexto y séptimo, en la cabeza.
En mujeres mayores, la voz puede volverse también alta y aguda, y puede afinarse de la misma manera. Por supuesto, la voz de la mujer es naturalmente más alta que la del hombre, y las mujeres no deben intentar bajar su voz hasta el punto que suenen masculinas. De hecho, sería beneficioso para una mujer cuya voz es anormalmente masculina tratar de subirla, usando el método ya descrito.
Los lamas cantan al unísono, a veces durante horas, en un registro bajo. El significado de esto no es el canto en sí mismo o el significado de las palabras. Es la vibración de sus voces y el efecto que tiene sobre los siete vórtices.
Ahora bien, dijo el coronel después de una pequeña pausa, todo lo que les he enseñado hasta ahora tiene que ver con los siete vórtices. Pero me gustaría hablar de unas cuantas cosas que pueden rejuvenecerles mucho, incluso aunque no afecten directamente a los vórtices.
Si fuese posible sacar de pronto a un hombre o a una mujer que están envejeciendo de un cuerpo decrépito y
colocarlos en uno nuevo y joven de unos veinticinco años, esta persona seguiría comportándose como un anciano y conservaría actitudes que le harían mantener la vejez en primer plano.
Aunque   la   mayoría   de   la   gente   se   queja   de   que   su   edad   aumenta,   la   verdad   es   que   obtienen   un   ambiguo placer al envejecer y adquirir todos los inconvenientes que eso conlleva. No hay que decir que esa actitud no les hace ser un ápice más jóvenes. Si una persona vieja desea de verdad rejuvenecer, debe pensar, actuar y comportarse como una persona más joven y eliminar las actitudes y costumbres adquiridas de la vejez.
Lo primero que hay que vigilar es la postura. ¡Enderécense! Cuando vinieron a estas clases por primera vez, algunos   de   ustedes   estaban   tan   encogidos  que   parecían   signos   de   interrogación.   Pero   a   medida   que   la vitalidad   empezó   a   volver   y   su   ánimo   mejoró,   su   postura   mejoró   también.   Eso   estuvo   bien,   pero   no   se detengan ahora. Piensen en su postura a medida que realicen sus actividades diarias. Enderecen la  espalda, saquen el pecho, levanten la barbilla y mantengan alta la cabeza. De un golpe han eliminado veinte años de su aspecto y cuarenta años de su comportamiento.
Desháganse   también   de   las   actitudes   adquiridas   de   la   vejez.   Cuando   caminen,   sepan   hacia   adonde   van   y diríjanse hacia allí. No arrastren los pies; levántelos y pisen fuerte. Mantengan un ojo fijo en el lugar al que se dirigen y el otro en lo que pasa alrededor.
En   el   monasterio   del   Himalaya   había   un   hombre,   occidental   como   yo,   que   actuaba   como  un   hombre   de veinticinco años y no parecía tener ni un día más. En realidad tenía más de cien. Si les digo cuántos más de cien, no me creerían.
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A fin de conseguir esa clase de milagro, deben en primer lugar desearlo. Luego tienen que aceptar la idea de que no sólo es probable, sino absolutamente cierto que lo conseguirán. Mientras el objetivo de rejuvenecer sea para ustedes un sueño imposible, así seguirá siendo. Pero en cuanto acepten la maravillosa realidad de que pueden de verdad rejuvenecer en aspecto, salud y actitud, y una vez pongan en marcha esa realidad con concentrado deseo, entonces será cuando hayan tomado el primer sorbo de las aguas curativas de la fuente de la juventud.
Los   cinco   sencillos   ritos   que   les   he   enseñado   son   una   herramienta   o   instrumento   que   pueden   permitirles conseguir su propio milagro personal. Después de todo, son las cosas simples de la vida las que son más potentes   y   efectivas.   Si   continúan   poniendo   en   práctica   estos   ritos   lo   mejor   que   puedan,   serán   altamente recompensados.
Ha sido muy gratificante ver a cada uno de ustedes mejorar día a día, concluyó el coronel. Les he enseñado todo lo que sabía. Pero como los Cinco Ritos seguirán cumpliendo su función, les abrirán puertas a futuros aprendizajes y progresos. Mientras tanto, hay otras personas que necesitan más enseñanzas, y es tiempo de que vaya a encontrarme con ellos.
Tras decir esto el coronel se despidió de nosotros. Aquel hombre extraordinario se había ganado un lugar muy especial en nuestro corazón y sentíamos mucho verle marchar. Pero también nos alegrábamos de que en breve otras personas compartirían la inestimable información que había compartido tan generosamente con nosotros.   Nos   considerábamos   realmente   afortunados.   Porque   en   toda   la   historia,   pocos   han   sido los privilegiados que han aprendido el antiguo secreto de la fuente de la juventud.
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 NOTA DEL EDITOR
                               EL CAPITULO PERDIDO
Todo lo que es procede de la mente; se basa y está formado por la mente.
El canon de Palí, C. 500-250 AC
La    edición   original   de  1939    de  este  libro   acababa    con   la  conclusión    de  la  Cuarta   Parte.   Sin embargo   ocho   años   más   tarde,   en   1947,   el   texto   fue   revisado   y   aumentado   con   la   adición   de   la Quinta   Parte,   titulada  Magia del Mantram mental.  No   se   sabía   que   se   hubiera   conserva do   ninguna copia de la edición de 1947, hasta que se descubrió una entre los papeles personales del autor en 1994.
Esta   edición   es   la   primera   que   restituye   las   revisiones   de   1947   del   autor   y   su   escurridiza   Quinta Parte    que  —para      aquellos   que   sabían    que   había   existido—     era   conocida     como    «el  capítulo perdido».
De    vez  en  cuando    el  Club   Himalaya     recibía   interesantes   noticias   del  coronel    Bradford.    Estaba dando conferencias a grupos aquí y allá por todo el mundo, y no permanecía mucho tiempo en el mismo lugar.
Un    día  recibimos     una   carta  suya   bastante   larga.   Contenía    nueva    información     de  considerable interés y estaba dirigida a todos los miembros del club.
El   encabezamiento   de   la   carta,  Magia  del  Mantram  mental, despertó   cierta   curiosidad,ya  que  la palabra  mantram  era  desconocida  para   la  mayoría    de  nosotros,  aunque   algunos    recordaban vagamente haberla visto impresa en alguna parte. La carta del coronel Bradford explicaba: Hay una ligera diferencia entre las palabras  mantram y mantra. Ambas proceden de una palabra en sánscrito    que   significa  instrumento      de  pensamiento.     La   diferencia    es ésta:   un   mantram     es  un instrumento de pensamiento vocalizado, mientras que un mantra es silencioso.
Se den cuenta o no, ustedes crean y dan forma a su vida con sus pensamientos. T odas las cosas que llegan a formar parte de su realidad física están creadas con anterioridad en la mente a partir de la materia prima llamada pensamiento.    Como es un  instrumento de pensamiento, un mantram es una herramienta que pueden utilizar para contri buir a dar a su vida la forma que quieran que ésta tenga.
Ahora     bien,  a  fin  de  poder   utilizar   los  mantrams     en  su  propio    beneficio,   tienen   primero    que comprender   la   mente   y   saber   cómo   funciona.   Hoy   en   día   el   término  mente subconsciente  se   oye con   frecuencia   pero   a   menudo   no   se   comprende.   En   lugar   de  subconsciencia,  los   lamas   utilizan una palabra que podría traducirse como  súper-consciencia:  conciencia de un orden más elevado.
La   tarea   de   la  mente  súper-consciente  consiste   en   tomar   el   pensamiento,   que   es   pur a   energía,   y darle una forma física en el mundo material.
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NOTA DEL EDITOR
                              EL CAPITULO PERDIDO

Todo lo que es procede de la mente; se basa y está formado por la mente.
El canon de Palí, C. 500-250 AC
La    edición   original   de  1939    de  este  libro   acababa    con   la  conclusión    de  la  Cuarta   Parte.   Sin embargo   ocho   años   más   tarde,   en   1947,   el   texto   fue   revisado   y   aumentado   con   la   adición   de   la Quinta   Parte,   titulada  Magia del Mantram mental.  No   se   sabía   que   se   hubiera   conserva do   ninguna copia de la edición de 1947, hasta que se descubrió una entre los papeles personales del autor en 1994.
Esta   edición   es   la   primera   que   restituye   las   revisiones   de   1947   del   autor   y   su   escurridiza   Quinta Parte    que  —para      aquellos   que   sabían    que   había   existido—     era   conocida     como    «el  capítulo perdido».
De    vez  en  cuando    el  Club   Himalaya     recibía   interesantes   noticias   del  coronel    Bradford.    Estaba dando conferencias a grupos aquí y allá por todo el mundo, y no permanecía mucho tiempo en el mismo lugar.
Un    día  recibimos     una   carta  suya   bastante   larga.   Contenía    nueva    información     de  considerable interés y estaba dirigida a todos los miembros del club.
El   encabezamiento   de   la   carta,  Magia   del   Mantram   mental,    despertó   cierta   curiosidad,   ya   que   la palabra    mantram     era    desconocida      para   la  mayoría    de   nosotros,    aunque    algunos    recordaban vagamente haberla visto impresa en alguna parte. La carta del coronel Bradford explicaba:
Hay una ligera diferencia entre las palabras  mantram y mantra. Ambas proceden de una palabra ensánscrito    que   significa  instrumento      de  pensamiento.     La   diferencia    es ésta:   un   mantram     es  un instrumento de pensamiento vocalizado, mientras que un mantra es silencioso.
Se den cuenta o no, ustedes crean y dan forma a su vida con sus pensamientos. T odas las cosas que llegan a formar parte de su realidad física están creadas con anterioridad en la mente a partir de la materia prima llamada pensamiento. Como es un  instrumento de pensamiento, un mantram es una herramienta que pueden utilizar para contri buir a dar a su vida la forma que quieran que ésta tenga.
Ahora  bien,  a  fin  de  poder   utilizar   los  mantrams     en  su  propio    beneficio,   tienen   primero    que comprender   la   mente   y   saber   cómo   funciona.   Hoy   en   día   el   término  mente subconsciente  se   oye con   frecuencia   pero   a   menudo   no   se   comprende.   En   lugar   de  subconsciencia,  los   lamas   utilizan una palabra que podría traducirse como  súper-consciencia:  conciencia de un orden más elevado.
La   tarea   de   la  mente  súper-consciente  consiste   en   tomar   el   pensamiento,   que   es   pur a   energía,   y darle una forma física en el mundo material.
Libros     enteros    podrían    escribirse    sobre   este   tema,   pero   ahora    mismo     lo  importante     es  que recuerden      lo  siguiente:    su  mente   súper-consciente        es  un   servidor    dispuesto    y  atento    al  que ustedes   ordenan p or medio   de sus patrones   de pensamiento. Cuando piensan, emiten una orden.
Su servidor obedece manifestando el pensamiento en el mundo físico, donde se convierte en las cosas    y  hechos     de  sus   vidas.   Por   tanto,  la  realidad    física  es  un   espejo    de  sus   patrones   de pensamiento. Cambien sus patrones de pensamiento y cambiarán el reflejo en el espejo. En otras palabras, cambiarán sus vidas.
Este    concepto,     así  de   sencillo,    es  un   escollo    para   muchas     personas.     Señalan    hacia    algún acontecimiento   infeliz   o   incluso   trág ico   en   sus   vidas   y   se   niegan   a   creer   que   pudieron   haberlo creado con sus propios pensamientos.
Pero   si   examinan   sus   pensamientos   más   de   cerca,   descubrirán   patrones   negativos   que   compiten con patrones positivos. En un momento dicen: «Quiero conseguir la fe licidad.» Pero al instante siguiente se dan a sí mismos una y mil razones para ser infelices: el   trabajo es estresante,   hace mal tiempo, se acumulan las facturas, tienen sobrepeso, los vecinos son ruidosos, llegan tarde a una    cita,  y  así   sucesivamente.      Por  tanto,    aunque     su  objetivo    conocido     es  la  felicidad,    sus pensamientos trabajan en horas extras para crear exactamente lo contrario.
Un mantram es algo que pueden usar para unificar sus patrones de pensamiento y alinearlos con sus    más   elevados     y  mejores     de seos.   Para   empezar     a  usar   esta  podero sa    herramienta      deben identificar claramente las recompensas que la vida les va a entregar.
Hay     un  ejercicio   mental    muy    sencillo   que   puede   ayudarles     a  conseguir    esto.  Lleva   sólo   unos minutos, así que les sugiero que lo  repitan más o menos una vez al mes. Siéntense y escriban una lista de las cosas' que más desean. No piensen en las cosas que  deberían  desear. En lugar de ello, escriban rápidamente sus deseos, incluyendo todo aquello que les venga a la cabeza.
Ahora examinen cuidadosamente la lista y pregúntense qué recompensas les supondría cada uno de    los  deseos    satisfechos.    Las   recompensas      son   lo  que   ustedes    buscan    en   realidad,   así  que escríbanlas también. Por ejemplo, si escriben «Deseo un trabajo mejor», lo que realme nte quieren son   las   recompensas   de   un   trabajo   mejor.   Quizá   deseen   la   satisfacción   que   procede   de   un   buen uso de los talentos especiales y la formación que tienen. Quizá lo que quieran es una paga mayor y   la   sensación   de   seguridad   que   eso   conlleva.   O   quizá deseen   tener   el   placer   de   trabajar   en   un entorno amistoso y relajado.
Las    recompensas       que    desean    deben    expresarse     siempre     en   términos     de   sentimientos.     Los sentimientos,   tanto   dulces   como   amargos,   son   los   frutos   de   su   experiencia   vital.   Son   el   premio. Cuando dejan este mundo, dejan detrás sus tesoros materiales. Pero los sentimientos permanecen siempre      con   ustedes.   Así   que    escojan    con   cuidado    los  que    desean    tener   como    compañeros duraderos.
Ahora     revisen   su  lista  de  deseos    y  las  recompensas      que   quieren   logr ar.  Léanla    y,  mientras    lo hacen,    busquen     las  dos  o  tres  palabras    que   lo  resumen    todo.   Esto   puede   parecer    imposible    al principio.    Pero   una   vez   hayan    mirado    con  más    calma,   verán   grupos    de  deseos    y  recompensas aparentemente diferentes que tienen todos un obje tivo común. Separen sus deseos en dos o tres de estos grupos y busquen una palabra para englobar cada uno de los grupos. Por utilizar un ejemplo sencillo, si  desean    una   casa   mejor, un   automóvil  caroy  un   nuevo    guardarropa,él  objetivo fundamental detrás de estos tres es la abundancia o prosperidad.
En este momento ya deben tener una visión bastante clara de sus objetivos fundamentales, así que pónganlos todos juntos y resúmanlos en una breve frase. Que la frase sea positiva, corta y certera.
Por ejemplo: «Deseo felicidad, poder y prosperidad ahora mismo.» Y ya está. Cuando su frase se haya    dicho  en  voz   alta,  se  convierte  en  un   mantram, o,  puesto  de  manera  más simple, un instrumento  que pueden  utilizar  para   estimular su súper-consciencia    y  que ésta se  ponga   en marcha.
La   palabra  poder    es   una   buena   palabra   porque   ayuda   a   aportar   salud,   fuerza   y   vitalidad   a   sus cuerpos     físicos.   Y,  a  un  nivel   mental,   les  hará   capaces    de  convertirse    en   amos   de   su  propio destino. Las palabras  ahora mismo  al final de su orden dicen a su mente  súper-consciente cuándo  quieren  que  ocurran  las  cosas:  ahora. Le  están   diciendo   a   sus   mentes    súper-conscientes   que   se pongan rápidamente en marcha para manifestar sus deseos.
Ahora que tienen un mantram, hacerlo funcionar es de lo más sencill o. Lo único que necesitan es decirlo en voz alta con convicción. No sean tímidos. Sientan el poder de su voz y hablen como si estuviesen   ordenando   a   un   genio   mágico   que   les   trajera   cualquier   cosa   que   desearan.   Una   vez hayan   pronunciado   su   mantram   en   voz   al ta   con convicción   profunda   y resolución,   ya   han   hecho todo lo necesario.
Digan su mantram justo antes de irse a dormir por la noche y al levantarse por la mañana. Luego adquieran      el  hábito   de  repetirlo   a  intervalos    regulares    durante   todo   el  día.  Si  se  enc uentran delante    de   un  espejo,   miren   directamente      al  reflejo  de  sus  propios    ojos  y  repítanlo   con   firme convicción.
Luego, mientras van haciendo sus tareas diarias, presten mucha atención a todo lo que piensan y dicen.     Estén   atentos    a  los   pensamientos      o   pal abras   negativas     que   pueden     enviar   órdenes conflictivas a sus mentes  súper-conscientes. Desharán la fuerza positiva de sus mantrams, así que cuando los detecten deténganse, respiren profundamente y cancelen los pensamientos o palabras negativas diciendo su mantram con resolución inquebrantable.
Naturalmente, si están delante de otras personas, no pueden soltar de repente «¡Deseo felicidad, poder   y   prosperidad   ahora   mismo!»   En   tales   casos,   sugeriría   que   usasen   un   mantram.   Lo   único que   necesitan   es   repetir   su  mantram   interiormente   y   contemplar   el   significado   de   las   palabras. Como no está reforzado por el poder de la voz, un mantram no es tan efectivo como un mantram hablado, pero también conseguirá resultados espléndidos.
Ya   estén   utilizando   un   mantram   o   un   m antram,   hay   que   recordar   una   cosa   importante:   cuando ordenen   algo   a   su   mente  súper-consciente,   deben   pensar   sólo   en   el   resultado   final   que   desean.
Nunca traten de determinar  cómo va a lograr la  súper-consciencia sus milagros.
La   mente   súper-consciente   es  mucho   más   lista   y   tiene   más   recursos   de   lo   que   pueden   siquiera imaginar. Si se pone en marcha en una dirección, no se desanima y no abandona, porque sabe que hay    diez   mil  maneras     más   de   conseguir    un   objetivo    deseado.    Si,  por  medio     de  sus   propios pensamient os e ideas preconcebidas, intentan decirle a la mente  súper-consciente lo que tiene que hacer, sólo limitarán sus opciones y restringirán la magia que puede desplegar.
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El   reino  súper-consciente   de   sus   mentes   es   algo   grandioso.   Es   sumamente   agradable   trabajar   para lograr literalmente cualquier cosa que deseen. El deseo es una fuerza muy potente, y cuando la usan para   estimular   la   mente     súper-consciente   para   que   se   ponga   en   marcha,   se   sentirá   encantado   de proporcionarles todos los deseos de su corazón en for mas que nunca creyeron posibles.
Otra cosa que deben saber es ésta: el reino  súper-consciente de la mente no juzga sus pensamientos antes   de   responder   a ellos.   No   diferencia   entre   dolor   o   placer,   pena   o felicidad,   tristeza   o   alegría.Una     manera     mejor     de  d ecirlo   podría    ser   que   ningún     sentimiento      o  emoción      son   agradables      o desagradables        para    la  mente    súper-consciente.Su    trabajo    consiste    en   transformar      patrones     de pensamiento en materia;  todos los patrones de pensamiento.  Y no es posible que realice su funci ón si primero tuviese que juzgar si sus pensamientos son buenos o malos, felices  o, infelices, deseables o no.
En   resumen,   el   maravillosamente   simple   secreto   que   puede   ayudar   a   todos   a   conseguir   cualquier cosa     que   deseen     es  éste:  cambien     sus   patrones    de  pensamiento      y   cambiarán     sus   vidas.  Si   piensan pensamientos emocionantes, la mente  súper-consciente llenará su vida de emociones, en lugar de las cosas miserables de la vida.
Ahora   bien,   la   mente   súper-consciente   es   algo   extraordinario,   pero   no   puede   utilizar   pensamientos   sin sentido. Así que, para que su mantram sea efectivo, debe significar algo claro y personal para ustedes. Para asegurarse de que es así, hay dos cosas que deben tener en cuenta:
La primera, que a medida que ustedes crezcan y evolucionen  sus mantrams deben hacer lo mismo. Así que cada vez que sientan que su crecimiento personal les ha conducido a cambios en sus objetivos, revisen sus mantrams para que reflejen esos cambios.
La   segunda   es   que   su   mantram      debe   expresarse   en   un   lenguaje   que   les   sea  completamente   familiar.
Menciono esto porque ciertos maestros orientales recomiendan mantrams muy adecuados para personas que hablan el lenguaje de Oriente. Pero son inútiles para personas que no los entienden. Incluso si les explica el significado de las palabras, no son más que un galimatías para sus mentes súper-conscientes, y por lo tanto no se conseguirá ningún resultado positivo.
Sin embargo, hay una excepción. Una palabra en particular que procede de Oriente y tiene un efecto mágico sobre la mente  súper-consciente y también sobre el cerebro y el sistema nervioso central:  Om. Lo cierto es que no es tanto una palabra como un sonido, pues su valor está en su vibración tonal, no en su significado.
Por tanto, cualquiera que utilice  Om con fines vibratorios conseguirá beneficios especiales, sea cual sea el idioma   que   hablen   o   entiendan;   es   decir,   cualquiera   que   esté   dispuesto   a   recibir vibraciones   elevadas   y poderosas.
El   uso   de  Om  (que   llamaré   Rito   Número   Siete)   puede   producir   resultados   excepcionales   en   el   individuo adecuado. Cuando es entonado correctamente, su frecuencia vibratoria tiene un poderoso efecto estimulante sobre   la   glándula   pineal,   que   está   conectada   con   el   vórtice   más   alto,   el   séptimo.   Sin   embargo,   no   debe estimularse demasiado   la glándula pineal a menos que su   vida esté enfocada hacia un plano más elevado.Igual   que   una   semilla   no   puede   germinar   en   un   terreno   estéril,   las   vibraciones   de   orden   más   elevado   no pueden florecer en una conciencia que no está lista para recibirlas.   No traten de practicar   el Rito Número Siete hasta que los cinco ritos no les hayan ayudado a elevar y afinar su ser físico y mental. Sus vibraciones deben   ser   lo   suficientemente   altas,   de   modo   que   estén   por   encima   de   cualquier   droga   que   cree   hábito, incluyendo el alcohol y la nicotina en cualquiera de sus formas.

Para prepararse, vigilen su dieta. Debe ser baja en grasas y deben evitar los endulzantes de cualquier tipo, ya que contienen azúcar, que es   primo carnal del alcohol. Los   almidones también   pueden ser perjudiciales, a menos que sean masticados muy concienzudamente. Pero una vez hayan sido pre-digeridos en la boca, los almidones no son dañinos si se toman en cantidades razonables.
Y   es   especialmente   importante   aumentar   la   cantidad   de   agua   que   consumen.   La   persona   saludable   media debería beber unos dos litros y medio de agua diarios. Si son ustedes más corpulentos o más pequeños que la media, beban más o menos. Sin embargo, no empiecen a beber toda esa agua de una vez. Vayan aumentando gradualmente su ingestión de agua durante un período de sesenta días. El agua no sólo contribuye a limpiar el cuerpo de toxinas e impurezas; también es un excelente conductor de electricidad y vibraciones sonoras. El aumento   del   consumo   de   agua   tiene   que   ponerse   en   práctica   durante   al   menos   un   mes, y   después   podrán practicar el Rito Número Siete con buenos resultados.
Para    practicar     este  rito,  colóquense sobre   el  suelo   o  siéntense    en   un  sillón   cómodo.  Relájense completamente,pero  no  se   adormezcan. Mantengan   la   postura   erguida   y la   barbilla   levantada,   de modo   que   las   cuerdas   vocales   no   queden   oprimidas.También  pueden  tumbarse   boca   arriba   en una cama   firme   o   en   el   suelo, si  lo   desean,   pero   no   coloquen   una   almohada   debajo   de   la   cabeza. 
Eso haría que la cabeza se inclinara y obstac ulizaría las cuerdas vocales.

Om     se   pronuncia   tal   como   se   escribe.   Para   entonar   este   sonido   mágico   correctamente,   empiecen haciendo una inspiración muy profunda, pero no llenen los pulmones a reventar. Luego, utilizando una    buena    voz   profunda     y  rotunda,    p ronuncien    la  vocal   «O -o-o-o...».     Deben    tener   la  mandíbula medio abierta, los labios redondeados, y la lengua debe estar retraída y en la parte de debajo de la
boca, pero elevada hacia la parte de atrás de la boca. Mantengan el sonido «O -o-o-o...» durante unos cinco segundos. Luego continúen emitiendo la voz mientras cierran y relajan la mandíbula, cierran los labios y relajan la lengua hasta que quede en una posición plana, formando el sonido «M -m-m- m-m-m...».Mantengan este sonido durante unos diez segundos.
Cuando digan «O-o-o-o-...», deben sentir cómo su voz resuena en las cavidades del pecho.
Cuando digan «M-m-m-m-m-m...», debe resonar en las cavidades nasales.
Cuando esto se hace correctamente, los dos sonidos deben mezclarse en un único sonido «O -o-o-m-m-m-m-m-m-m-m... »
Cuando   terminen,   relájense  y       hagan   una   o   dos   inspiraciones   profundas   antes   de   repetir      Om .     Es suficiente   hacerlo   tres   o   cuatro   veces   sucesivas.   No   hagan   esto   un   número   excesivo   de   veces.   Y deténganse si se sienten un poco mareados o  la cabeza les da vueltas. Después de una hora, más o menos, vuelvan a practicar varias veces el  Om .  Cuando practiquen este rito las primeras veces, no
lo   hagan     más   de   diez   veces    al  día,   incluso    aunque     no   les  dé   vueltas   la   cabeza.    Demasiada estimulación pineal no es buena para un principiante.
Es   mejor   que   no   pronuncien   su   mantram   y   realicen   el   Rito   Número   Siete   en   la   misma   sesión.El séptimo rito  debe   practicarse    sólo   cuando     la  mente    está  tranquila    y  libre   de  pensamientos. Sin embargo,pueden    combinar      este  rito  con    un  mantram,  con   excelentes  resultados. Cuando  estén diciendo   la   «O-o-o-o...»   durante   cinco   segundos,   permitan   que   su   mente   se   quede   completamente tranquila y quieta. Entonces, cuando entonen la «M -m-m-m-m-m...» durante diez segundos, repitan mentalmente su mantram varias veces.
El   mantram   debe   estar   preparado   antes   de   que   empie cen,        y  debe   ser   el  mismo    que   el  mantram.
Asegúrense        de   que    esté   expresado      en   forma     de   orden     destinada     a   cumplir     sus   objetivos fundamentales.   Y   asegúrense   de   que   no   contien e   palabras   o   pensamientos   negativos   que   puedan eliminar el buen resultado de sus esfuerzos.
Como este rito es tan potente, está destinado sólo a individuos maduros. Desde luego, no debe ser usado     por   nadie   que   tenga    menos    de   veintiún    años.   Y   será   muy    útil para    aquellos    que   hayan alcanzado la época de la vida en la que empieza a madurar la sabiduría.
De   hecho,   una   vez   ponen   en   marcha   la   tarea   de   hacer   aumentar   sus   vibraciones,   los   hombres   y mujeres      mayores     a  menudo     consiguen      mejores    progresos     que   los  jóven es,    en  parte   porque    han aprendido a ver más allá de las distracciones e ilusiones del mundo material en el que las alegrías
son    volátiles,   como     hojas   secas   al  viento.   Saben    que   las  verdaderas     recompensas       de   la  vida  se encuentran, no en el exterior de cada uno de nosotros, sino en el mundo interior.
En   sus   viajes   hacia   el   interior,   los   Iluminados   (los   hombres   sabios   de   la   antigüedad)   utilizaron   el Rito    Número      Siete  para   elevar    la  vibración    de  sus   mentes    así  como    la  de  sus   cuerpos.    Cuando ustedes   hagan   lo   mi smo,   avanzarán   para   conseguir   juventud   de   espíritu   y   de   cuerpo,   junto   con   el tesoro de la sabiduría.
Para    terminar,     animo     a  todos   ustedes     a  aceptar    el  desafío    y  empezar      de  cero    allí  donde    se encuentren. Pues aunque han hecho progresos espléndidos y aunque  sus logros hayan sido muchos, las recompensas que han conseguido no son nada en comparación con lo que les espera una vez que hayan   emprendido   el   viaje   hacia   su   interior.   Cuando   lo   hagan,   no   volverán   hacia   atrás,   pues   las cosas grandes se encuentran delante, al alcance de sus manos.
  Sinceramente suyo, Coronel Bradford.
Tras   recibir   esta   carta,   los   miembros   del   Club   Himalaya   nunca   volvieron   a   oír   hablar   del   coronel Bradford. El lugar donde se hallaba era desconocido y por más esfuerzos que hice para locali zarle, nunca   lo   logré.   Lo   único   que   puedo   decir   con   seguridad   es   que   sus   viajes   le   llevaron   a   lugares desconocidos, a aventuras nunca contadas y a maravillas que sólo existen en la imaginación.
Diez   años   después   de   que   se   publicara   por   primera   vez   el   libro de   Peter   Kelder,   China   invadió   el Tíbet    y  lo  reivindicó     como    parte   de   la  madre    patria   china.   En   la  década    siguiente,    devastó    el pequeño reino de las montañas, destrozando una cultura que había costado miles de años construir.
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APENDICE DEL EDITOR
Diez   años   después   de   que   se   publicara   por   primera   vez   el   libro   de   Peter   Kelder,   China   invadió   el Tíbet    y  lo  reivindicó    como     parte  de   la  madre    patria  china.   En   la  década    siguiente,   devastó    el pequeño reino de las montañas, destrozando una cultura que había costado  miles de años construir.
Enfervorizados   por   la   Revolución   Cultural,   los   chinos   empezaron   por   destruir   sistemáticamente   el budismo      tibetano    en  todo   el  territorio.  Los   monasterios      fueron   arrasados.    Los   monjes     y  lamas,asesinados.      Muchos      antiguos    monasterio s     fueron    literalmente    hechos     saltar  por   los   aires  con dinamita o mortero. Los tejados de las ermitas se retiraron para que los elementos pudiesen acabar rápidamente con ellas. Textos espirituales de incalculable valor se quemaron o utilizaron como papel higiénico. Se saquearon bibliotecas. Los objetos religiosos se convirtieron  en escombros. Templos otrora    venerados      se  usaron    como     cochiqueras      o  mataderos.     Imágenes      sagradas     de  arcilla   se redujeron       a    polvo     o   sirvieron      para    hacer     ladrillos     para     la   construcción . De   los aproximadamente 600.000     monjes     que   vivían    en  el   Tíbet   antes   de   la  invasión     china,   sólo sobrevivieron   unos   7.000,   y   por   lo   menos   100.000   abandonaron   el   país.   A   los   tres   años   de   la invasión   china,   el   Tíbet   estaba   lleno   de   las   cicatrices   de   las   ruina s,   semejante   a   las   ciudades bombardeadas de Europa en la Segunda Guerra Mundial.Quizá     fuese   aún   peor   que   los  chinos    introdujeran     a  unos   siete   millones    de   chinos   Han    en  el Tíbet, convirtiendo a los nativos tibetanos en una minoría en su propio país.
Algunos   describen   esta       profanación   del      Tíbet   como    el   holocausto    budista.    Desde   la   invasión del    Tíbet,   han   muerto     aproximadamente         un   millón    doscientos     mil   tibetanos,    víctimas     de  la violencia, las ejecuciones, la cárcel, la tortura, el hambre y el suicidio. Much os miles más han huido     del  Tíbet.    Luchan     por  sobrevivir     en   campamentos        de  refugiados      bajo   condiciones      de extrema pobreza y privaciones.
                                   EL TIBET Y EL BUDISMO TIBETANO HOY
En   la   actualidad,   cientos   de   tibetanos   son   retenidos   como   prisioneros   políticos   en        una   de   las cuatro     cárceles    de  Lhasa.    La   situación    se   asemeja     actualmente      al  estado   de   cosas   de   la  de Europa   del   este   durante   la   era   comunista.   Hay   numerosos   espías   e   informadores   chinos   en   el Tíbet,   la   libertad   de   expresión   es   casi   inexistente   y   muchos   tibetanos   viven   en   el   miedo   y   la desesperación.   A   las   puertas   del   año   2000,   el   Tíbet   es   el   estado   soberano   que   más   tiempo   ha estado ocupado (y de mayor superficie) del mundo.
Para muchos occidentales, el líder espiritual y político del Tíbet, Tenzin Gyatso, el XIV Dalai Lama, es  el  rostro   de   esa  nación     destrozada     y  en   lucha.   En   1959    se   le  convenció     de   que escapara a Dharamsala, en la India, donde estableció y aún mantiene un gobierno en el exilio.
A pesar de las atrocidades cometidas por los chinos, cree que    la práctica de la compasión y la diplomacia   no  violenta son   el  único camino  para   la  paz   mundial    y  el  único   sendero    para   el pueblo   tibetano.   Premio   Nobel   de   la   Paz   en   1989,   dijo   recientemente   a   un   periodista   del New York Times que «la resistencia tibetana  tiene el apoyo del mundo  entero porque es no violenta».
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También dijo que tiene esperanzas de que el Tíbet les sea devuelto. En su autobiografía escribió: «Así    pues,   a  pesar   de  la  tragedia   continuada     del  Tíbet,  encuentro     muchas    cosas   buenas    en   el mundo.»
Hay varias organizaciones dedicadas a colaborar con la causa del Tíbet. Para conocer la manera de ayudar, por favor pónganse en contacto con las que detallamos a continuación:
T í b e t  H o u s e 22 West 15,h Street  New York, NY  1 0 1 1 1 Tel. 212 213 5592  Fax 212 2 13 6408
Tíbet House dedica sus esfuerzos a salvar la cultura tibetana de la amenaza de extinción. El centro cultural Tíbet House en el centro de Manhattan acoge exposiciones y acontecimientos culturales, y su   programa     de  estudios    tibetanos   ofrece   clases   de  idioma    tibetano,    arte,  historia,  medicina    y ciencias espirituales del Tíbet.  Tíbet House también mantiene un archivo de viejas fotografías del Tíbet y un programa para conservar arte y objetos. 
T h e     T i b e t   F o u n d a t i o n 241 East 32 Street New York, NY 10016
Tel. 212 213  5 0 1 1  Fax 2 1 2  779 9245 
 La Tíbet Foundation organiza las necesidades de la comunidad de refugiados tibetanos en la India, Nepal y otros lugares. La principal misión de esta fundación es ayudar a apoyar y fortalecer a esta comunidad por medio de  programas de educación, sanidad, desarrollo económico y comunitario y religión.   Un   donante   puede   patrocinar   a   un   monje   o   monja   en   una   institución   monástica   o   a   un niño en una escuela de refugiados.
T i b e t a n      R i g h t s    C a m p a i g n  PO Box 31966  Seattle, WA 98103-0066
 Tel. 206 547  1 0 1 5
 Fax 206 547 3758
La    Tibetan   Rights    Campaign     (TRC)     trabaja  para   concienciar     a  la  gente  sobre   la  situación   del pueblo tibetano y para apoyar su lucha por los derechos humanos, la demo cracia y la independencia.
Su   trabajo   incluye   actividades   culturales;   charlas,   videos   y   sesiones   de   diapositivas; Tíbet Monitor, un informe mensual de noticias sobre el desarrollo referente al Tíbet; una biblioteca de la que se pueden sacar libros sobre el Tíbet; y reuniones trimestrales de los socios.
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La   Campaña   internacional   por   el   Tíbet   (ITC)   es   un   grupo   independiente   de   interés   público   dedicado   a fomentar   los   derechos   humanos   y   las   libertades   democráticas   para   la   gente   del   Tíbet.   ITC   cree   que   los gobiernos y pueblos de todo el mundo necesitan información exacta sobre las condiciones actuales de este país  APENDICE
Cualquier nuevo programa de ejercicios debe llevarse a cabo con precaución. Se debe consultar a un médico cualificado antes de poner en práctica los ejercicios descritos en este libro.Jeff   Migdow,   doctor   en   medicina,   que   tiene   amplia   experiencia   con   los   Cinco   Ritos,   ofrece   los   siguientes consejos     a  modo    de  precaución.     Sin  embargo,     su  lista  de  precauciones     no  es  exhaustiva     y  no  debe considerarse como un sustituto del consejo de su médico personal.
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RITO NÚMERO UNO.
Girar   puede   producir   náuseas,   dolor   de   cabeza   y   pérdida   del   equilibrio.   Inicialmente,   cuando   empiece   a practicar este rito, gire lentamente. Hágalo siempre en el sentido de las agujas del reloj. Ya que el girar puede agravar los siguientes casos, pida consejo profesional si padece esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson o similar, síndrome de Méniére, vértigo, ataques, embarazo con náuseas o está tomando medicamentos que produzcan mareos. Si tiene el corazón dilatado, algún problema de válvulas cardíacas, o ha sufrido un ataque cardíaco durante los tres meses últimos, no trate de poner en práctica este rito sin el permiso explícito de su médico.
RITO NUMERO DOS.
Si tiene úlceras, dolor de la parte baja de la espalda, dolor de cuello, tensión sanguínea alta que esté siendo controlada     por   medio   de   medicamentos,      músculos     abdominales     débiles,   excesiva   tensión   o   rigidez  en hombros   o   piernas,   esclerosis   múltiple,   enfermedad   de   Parkinson   o   similar,   fibromiosotis   o   síndrome   de fatiga crónica, haga este rito muy lentamente y aumente el número de repeticiones de una en una o de dos en dos   a   la   semana.   Las   mujeres   que   estén   menstruando   deben   ser   conscientes   de   que   puede   agravar   los calambres e interrumpir o detener el flujo menstrual. Si tiene hernia de hiato, hipertiroidismo, síndrome de Méniére, vértigo o ataques, pregunte a su médico si este ejercicio le conviene. Puede estar contraindicado si es   una   mujer   embarazada,     ha   sufrido  cirugía   abdominal     hace   menos    de  seis  meses    o  si   tiene  presión sanguínea alta no controlada o hipertiroidismo, artritis grave de la columna   o alguna dolencia discal; pida antes   permiso   a  su   médico.   Si   tiene   el   corazón   dilatado,   problemas   de   válvulas   cardíacas   o   ha   sufrido   un ataque cardíaco hace menos de tres meses, no practique este rito sin el permiso de su médico.
RÍTO NÚMERO TRES.
Si está tomando medicación para la tensión sanguínea alta, no debe dejar que la cabeza quede más baja que el corazón. Si tiene dolores en la parte baja de la espalda o en el cuello, dolores de cabeza recurrentes, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson o similar, fibromiositis o síndrome de fatiga crónica, debe practicar cada repetición de este movimiento muy lentamente y añadir sólo una o dos repeticiones por semana.
Si   sufre   de   hernia,   hernia   de   hiato,   tensión   sanguínea   alta   no   controlada,   artritis   grave   de   la   columna, dolencias discales, hipertiroidismo, síndrome de Méniére, vértigo o ataques, pregunte a su médico si puede hacer este rito sin riesgos. Las mujeres embarazadas y aquellos que hayan sufrido cirugía abdominal hace menos   de   seis   meses   deben   pedir   consejo   médico.   Si   tiene   el   corazón   dilatado, problemas   de   válvulas cardíacas   o   ha   sufrido   un   ataque   cardíaco   hace   menos   de   tres   meses,   no   debe   a   cabo   este   rito   sin   el consentimiento explícito de su médico.
RITO NÚMERO CUATRO.
Lleve a cabo este rito lentamente y añada sólo una o dos repeticiones a la semana si tiene la tensión alta que esté   siendo   controlada   con   medicamentos,   úlcera,   dolor   en   la   parte   baja   de   la   espalda,   dolor   de   cuello,músculos abdominales débiles, debilidad o rigidez en los hombros, o piernas, esclerosis múltiple, enfermedad de   Par-  kinson   o   similar,   fibromiositis,   síndrome   del   canal   carpiano   o   síndrome   de   fatiga   crónica.   Puede agravar los calambres o detener el flujo menstrual si se practica durante la regla.
Este   rito   debe   practicarse   con   la   aprobación   de   su   médico   si   le   han   diagnosticado   cualquiera    de   estas enfermedades: herma, hernia de hiato, hipertiroidismo, síndrome de Méniére, vértigo y ataques. Puede estar contraindicado si está embarazada, ha sufrido cirugía abdominal hace menos de seis meses, sufre de hernias graves o hernias de hiato, tensión Cita sin controlar, artritis grave de la columna, problemas discales; pida la opinión   de   su   médico.   Si   tiene   el   corazón   dilatado,   problemas   de   las   válvulas   cardíacas'   o   ha   sufrido   un ataque   cardíaco   hace   menos   de   tres   meses,   no   lleve   a   cabo   este   rito   sin   el   consentimiento   explícito   de   su médico.
RITO NÚMERO CINCO.
Realice este movimiento lentamente y añada sólo una o dos repeticiones a la semana si tiene úlceras, dolor en la parce baja de la espalda, dolor de cuello, músculos abdominales débiles, rigidez o debilidad en hombros o piernas, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson o similar, fibromiositis, síndrome del canal carpiano o síndrome de fatiga crónica.
Pida consejo a un médico antes de hacer este rito si tiene la tensión alta, hernia de hiato, hernia, artritis grave de   la   columna,   problemas   discales,   hipertiroidismo,   síndrome   de   Méniére,   vértigo   o   ataques.   Puede   estar contraindicado       durante   el  embarazo,     si  ha  sufrido   cirugía   abdominal     hace   menos     de  seis  meses,    si  la medicación   no   le   está   controlando   eficazmente   la   presión   sanguínea   o   si   tiene   hernia   grave.   Si   tiene   el corazón dilatado, problemas de las válvulas cardíacas o ha sufrido un ataque al corazón hace menos de tres meses, no practique este rito sin el consentimiento explícito de su médico.
   CONSEJOS GENERALES. Practicar    los  Cinco    Ritos   puede    poner   en   marcha    muchos     cambios     físicos.  Inicialmente     los  ritos,  que estimulan la circulación, pueden tener efectos desintoxícate espectaculares, y ésta es una de las razones por la que se aconseja ir aumentando las repeticiones gradualmente hasta hacer las veintiuna completas. Una vez haya empezado, puede advertir que su orina es de un color más oscuro o tiene un olor fuerte. Puede sentir picor   o   resquemor   cuando   orine.   Las   mujeres   pueden   desarrollar   una   infección   vaginal.   Puede   notar   un cambio desagradable en el olor de su sudor o un ligero sarpullido en la piel. Puede desarrollar una ligera infección de las vías altas respiratorias o incomodidad en las articulaciones. Estos s íntomas tienen lugar cuando el cuerpo empieza a excretar venenos y toxinas que están depositados en órganos, articulaciones y membranas de las mucosas. Aunque son temporales y deben considerarse normales, consu lte a su médico para asegurarse de que estos síntomas no requieren atención médica.